Episodio 12: Distopías y Otras Realidades Vol. 1

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En el podcast de hoy exploramos esos universos paralelos que representan las distopías. Versiones alternativas de nuestra realidad derivadas de cataclismos y otras exquisiteces de la ciencia ficción, la evolución, geopolítica etc… ¿Te atreves a explorar estos futuros alternativos conmigo?

  • Libro: Un mundo feliz de Aldous Huxley
  • Peli: Equilibrium de Kurt Wimmer
  • Serie: Years and Years de Russell T Davies
  • Pecador Digital Invitado: Vicente Pérez Senior Editor en Jet Lag Entertainment
  • Tema musical: Tears in Rain de Vangelis
  • Vídeo Juego: Wolfenstein The New Order de MachineGames
  • Herramienta Digital: Balsamiq
  • Profesional Digital Recomendado: María Sánchez de Webpositer
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Dentro la transcripción completa:

Bienvenido, bienvenida, a Los 7 Pecados Digitales, mi podcast semanal en el que cada domingo, a la sagrada hora de la santa siesta, pues comparto contigo mis recomendaciones. Por un lado frikulturales; es decir, de todo lo que tiene que ver con una peli, un libro, una serie, un videojuego, un tema musical que me haya influenciado, que me haya impactado y que crea que te puede gustar o inspirar cuando no sabes con qué culturizarte. Igualmente, os traigo también recomendaciones de Marketing Digital, que es a lo que yo me dedico.

Soy Iñaki Tovar, soy CEO en la agencia SEO Webpositer. También vas a encontrar aquí herramientas digitales con las que yo trabajo en mi día a día y que creo que pueden ser productivas para ti; también reseñas de profesionales digitales destacados, que me han influenciado y que creo que pueden aportarte (si a ti también te interesa esto del Marketing Digital).

El podcast también tiene un espacio para ti, querido oyente. Tiene un confesionario especial para pecadores digitales invitados. Tú allí vas poder también dar, por qué no, tus recomendaciones frikulturales (como te comentaba). ¿Cómo hacerlo? Muy fácil, nos tienes en las redes sociales con el hashtag #pecadoresdigitales; igualmente, me puedes encontrar en Twitter como @seomental, en mi blog seomental.com, y en todas las plataformas de podcasting en las que nos busques: Ivoox, Spotify, incluso en anchor.fm/seomental (desde ahí directamente vas a poder dejarme tu audio, si te atreves a confesar ese pecado digital, y yo estaré encantado de radiarlo aquí en el programa).

Hoy es episodio número doce «Distopías y Otras Realidades». Si un lado de la balanza y del espectro tenemos las utopías (esos futuros de la humanidad idílicos, en los que todo el mundo es súper feliz y los unicornios de colores vuelan por los cielos), pues en el otro lado del espejo tenemos a las distopías, que son esos futuros de la humanidad normalmente derivados de cataclismos, de apocalipsis, de evoluciones tecnológicas muy fuertes o de involuciones. En fin, escenarios realmente muy recurrentes en todo el universo de la ciencia ficción y que a cualquier amante de este género nos encanta, porque tienen un montón de «recovecos» para explorar, sobre todo del comportamiento del hombre.

Así que, sin más, hoy será un programa de emociones fuertes, donde también vamos a tener a un pecador digital invitado muy especial desde los Ángeles, y a una profesional digital compañera mía en Webpositer que tiene mucho que contaros. Así que, sin más, bienvenidos de nuevo al podcast. Os espero dentro, si os atrevéis.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Bueno, llega el momento del libro. Iniciamos esta sesión de universos distópicos con uno de los universos distópicos por excelencia, el creado por el británico Aldous Huxley, ya por allí por el año 1932. ¿Su novela? «Un mundo feliz», ¿su impacto y su influencia? Hasta nuestros días. O sea, totalmente consolidado porque es algo muy reconocible en muchísimas formas políticas hoy en día.

Bueno, «Un mundo feliz» debo decir que llegó a mi gracias a mi padre, porque él es un ferviente admirador del autor, de Aldous Huxley. En mi casa no faltaba nunca una biblioteca bien repleta de todo tipo de rarezas y exquisiteces, y este mundo feliz de Aldous Huxley pues fue una de ellas.

Yo me asomé a él como adolescente, sin saber muy bien qué iba a encontrar (más allá de la recomendación de mi padre de «Iñaki, este libro te va a gustar», porque ya conocía mis inquietudes frikis seguramente). Nada más lejos del título, eso de «Un mundo feliz» se torna rápidamente en algo oscuro en tu cabeza conforme vas avanzando páginas. Al final, lo que nos describe es eso: una sociedad totalmente distópica en la cual el mundo ha evolucionado a una especie de capitalismo mecanizado en el que todo el mundo es feliz, en el que tenemos un sistema de eugenesia (todos los seres son creados en tubos de ensayo y genéticamente modificados para evitar imperfecciones); hay todo un sistema de acondicionamiento de los niños desde que son bien pequeños; hay un sistema de castas, un sistema de alfas, de betas, de gammas donde de arriba abajo los más inteligentes son los que toman las decisiones, y los que están abajo son los que hacen el trabajo realmente duro.

Además, todo adornado con una droga, que aquí en el libro se llama «soma». Es una droga, digamos, que atonta los sentidos, claro, aquí el gran enemigo de toda esta distopía (disfrazada de utopía, eso sí). El libro te la disfraza como de una falsa utopía: todo el mundo es feliz, si es que el título ya lo deja bien claro, «Un mundo feliz»; pero luego en realidad lo hay es sentimientos aletargados e intentar ponerle puertas al campo de esa emocionalidad que llevamos dentro, que es muy difícil de parar (ni siquiera con drogas).

Realmente es una crítica al consumismo, se elimina totalmente el individualismo y se deshumaniza todo. En fin, es una imposición de la felicidad a cualquier precio, que hoy día vemos retratada (ya os digo) en muchos sitios, desde la televisión hasta en muchos sistemas políticos.

Sin duda, os los recomiendo. Os va a encantar. «Un mundo feliz».

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Suena monólogo de película]

En los primeros años del siglo XXI estalló la tercera guerra mundial. Aquellos de nosotros que salimos vivos sabíamos que la humanidad jamás podría sobrevivir a una cuarta; que nuestra propia naturaleza impredecible simplemente no se podía poner más en juego. Así que creamos un nuevo brazo de la ley, el Clérigo Grammaton, cuya única tarea era buscar y erradicar la verdadera fuente de la inhumanidad del hombre hacia el hombre.

Bueno, tras este minuto de intro en español de la peli, que pocos de vosotros (solo los muy frikis) habéis adivinado cuál es. La película es «Equilibrium», de Kurt Wimmer, película del 2002.

Esta se ha convertido, realmente, en una rara avis, en una película de muy culto y muy oculta (porque, de hecho, ni siquiera fue estrenada en salas en España). En fin, problemas con la distribuidora, problemas con el director (que es verdad que es el director de otra película bastante polémica y chusquerilla, como fue «Ultraviolet», bastante olvidable). Pero, sin duda, «Equilibrium» figura en el +Sí de cualquier buen friki del cine de ciencia ficción y de, sobre todo, universos distópicos (que es lo que estamos viendo hoy).

Pero, ¿qué hace a «Equilibrium» tan especial? Yo cuando la vi (también os digo, rebuscando en foros de «mejores películas de ciencia ficción», «mejores películas apocalípticas» y cosas así), hace muchos años (en el 2002 o por ahí), obviamente en versión original (que hasta hace bien poco solo se podía ver en versión original con subtítulos, porque la versión en castellano fue hace relativamente poco tiempo, cuando por fin se consiguió editar en castellano) la verdad es que me impactó muchísimo. ¿Por qué? Primero porque heredaba un estilo visual totalmente de «Matrix» («Matrix», si os recordáis, se estrenó en 1999; por supuesto, pasará por aquí «Matrix», claro que sí). A los que nos gustaba el estilo ensotanado de Keanu Reeves repartiendo estopa y mezclando artes marciales y armas (esa sería una manera muy clara de definir el estilo visual de «Matrix»), pues aquí en «Equilibrium» lo teníamos, pero lo teníamos con varias vueltas de turca.

Vamos primero al argumento, grosso modo. El argumento era, al fin y al cabo, universo y realidad distópica totalitaria. Ya habéis oído en la intro, después de la tercera guerra mundial los gobiernos digamos que someten a toda la población mundial para que no vuelva a estallar una cuarta guerra mundial, porque eso supondría ya el fin de la raza humana. Entonces, pues deciden lo mismo que hemos visto en un mundo feliz: deciden el control de la emoción humana, que todo lo que significa sentir o los sentimientos hay que suprimirlo. ¿Cómo? Con una droga. Aquí la droga se llama de otra manera, no se llama «soma», se llama «Prozium II»; pero es lo mismo: toda la población, todos los días, debe tomar su dosis por ley, y el que no se arriesga a ser apartado y directamente al paredón, eliminado. No se permiten aquí seres subversivos que puedan corromper el sistema.

En fin, bajo esta premisa de controlar a la población con la droga llamada «Prozium» se alinea otro elemento, el otro gran elemento que este gobierno totalitario y distópico provee. En este caso son los clérigos, «los clérigos de grammaton» que habéis oído. Es un nombre bastante rocambolesco, pero la verdad es que mola mucho el verlo en pantalla desplegado, y más cuando de prota tienes a Christian Bale, además que en los tramos iniciales con Sean Bean, nuestro querido Boromir de «El Señor de los Anillos», que aquí también tiene un papel breve porque Sean Bean está destinado a morir en todas las películas. No lo consideres un spoiler, esto es algo que culturalmente todo el mundo sabe: Sean Bean muere en cualquier peli, siempre. Es el secundario que muere de una manera u otra (ya sea heroica y dramática), y aquí no es una excepción.

Christian Bale es este clérigo que se tiene que dedicar a guardar, con sus armas y con sus artes marciales, ese estado de control totalitario sobre la población. Es decir, cualquier gente que intente desviarse… ¿La gente qué hace?, deja de tomar la droga, volver a emocionarse, volver a sentir, volver a amar; guardan libros que les emociona, guardan cuadros, obras de arte, piezas musicales y todo eso es delito castigado con la muerte. Entonces, Christian Bale aquí al principio sale, ya os digo, dando caña y haciendo unos combates de artes marciales mezclados con armas que se llaman Gun Kata (es el nombre que le ponen aquí). Además, todo muy científico cuando te lo explican, porque los clérigos deben dominar el arte de las matemáticas y la geometría de las balas para saber dónde rebota cada bala antes de dar el siguiente leñazo. Realmente muy emocionante, muy guapo el estilo visual.

La película no ha perdido con el tiempo, yo la he vuelto a ver hace poco y de verdad que emociona. Si os gusta el rollo distópico, aquí con «Equilibrium» no os va a defraudar en lo absoluto.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Sonido de serie en inglés]

Bueno, os traigo una serie distópica creo muy original y poco apreciada por la mayoría, es una rara avis también, algo un poquito sepultado y oculto, nacido muy mainstream. Los que la han visto, como yo, la ponemos por las nubes. Esta seria se llama «Years and Years» y la tenéis disponible en HBO.

Es una producción de la BBC del 2019, desarrollada por Russell T Davies, que es un guionista y soundroander que conoceréis de algunas temporadas de «Doctor Who» (que, sin duda, «Doctor Who» merecerá su propio espacio aquí en Los 7 Pecados Digitales).

Bueno, pero ¿de qué va «Years and Years»? A la hora de planificar el episodio de hoy y buscar la serie distópica, la verdad es que estaba entre dos para este primer volumen. Era «Black Mirror» (porque «Black Mirror» es la distopía por excelencia, tecnológica) y esta, «Years and Years». Al final he optado por no poner «Black Mirror» aquí porque en realidad, como no es una serie que tenga continuidad sino que son historias independientes, realmente yo a «Black Mirror» la trataré como películas individuales. Cuando venga «Black Mirror» por aquí por el podcast serán episodios sueltos, o igual hago un especial con los mejores episodios de «Black Mirror» en mi opinión. Hay unos cuantos que son realmente eso: súper distópicos, catarquicos y maravillosos.

Al final me he decidido por «Years and Years», que es un formato de serie más convencional (en el sentido de que son X episodios, todos relacionados y con la misma trama; en vez de historias independientes), y porque realmente me sorprendió muchísimo (tanto a mí como a mi mujer, a Rut). La verdad es que cuando empezamos a verla no nos la imaginábamos el tipo de serie que era.

¿Por qué? Porque empiezan con la típica familia británica, un poco desestructurada. Desde el primer minuto del metraje ya ves que te intentan meter el cupo de todo, para que todo el mundo se pueda sentir identificado. Vemos a un matrimonio interracial, vemos que parte de los hijos son un matrimonio homosexual, vemos a la adolescente  homofóbica y friki del teléfono móvil y de las redes sociales. Todo te entra así como muy rápido por los ojos; pero en los primero minutos del metraje lo que te meten es un discurso político allí, visto desde la sociedad América (se está retransmitiendo como una tertulia política). De repente sale Emma Thompson (que la ficharon para la serie y que hace un papelón), aquí ella hace de Vivienne Rook, que es como (digamos) el caballo ganador de lo que sería el populismo más exacerbado, más de definición, más de libro. Aquí digamos que hacen una crítica al populismo de muerte, porque Vivienne Rook hace una primera aparición en la tele diciendo literalmente que le comen el «susodicho» los problemas de Irán, de los palestinos y tal, y entonces ahí empieza a captar la atención de todo el pueblo británico. Desde ese momento vamos a ver una escalada de popularidad, en la cual va a acabar Vivienne Rook (este personaje interpretado por Emma Thompson) utilizando arengas y trucos más manuales y básicos del populismo, va a acabar metiéndose a la población británica en el bolsillo; pero claro, con consecuencias.

Yo tampoco me quiero polarizar mucho aquí, ni convertir esta serie en un discurso político. Creo que va más allá de eso la serie. Creo que te muestra los hechos tal cual para que tú los analices tal cual también. Parte del encanto de esta serie es que seguimos a esta susodicha familia británica a lo largo de 15 años, lo que pasa que el punto de partida del primer episodio es ese momento que os he puesto al inicio: es que unas tensiones con Asia y tal acaban con Estados Unidos lanzando una bomba nuclear sobre una isla china. Imaginaos, es algo que podría pasar perfectamente pasado mañana. Por eso esta serie me gusta tanto, porque no es que solo sea una distopía; es que parece ya una ucronía, literalmente, porque se están mezclando varias cosas de la serie con lo que sería ya el presente real (como por ejemplo la reelección de Donald Trump para el segundo mandato, que aquí en la serie se ve también como una profecía cumplida).

En fin, la peli (ya os digo) tiene mucho que ver con Black Mirror en el sentido de la parte tecnológica. Hay una constante en todos los episodios, que es que la familia convive con un asistente inteligente (como podría ser altavoz de Alexa o altavoz de Google Home). Está en casa, desde el primer momento se le está consultando cosas, convive con ellos y va evolucionando. Tendrá un papel muy protagonista en el último episodio que a mí, personalmente, me puso los pelos de punta, me flipó y me encantó.

Otra de las señas de identidad de esta serie es que tiene, digamos, 4-5 momentos de catarsis a lo largo de la misma, en los cuales hacen de repente elipsis temporal y en 2 minutos te muestran el paso de 2-3 años seguidos, con una música absolutamente épica que te deja cuadrado en el sitio. Vas viendo cómo ha evolucionado toda la sociedad y esa familia en 2, 3, 4, 5 años, pero en cuestión de 2, 3, 4 minutos. Claro, los hechos que te cuentan allí son realmente demoledores.

No os quiero haceros muchos spoilers, pero sí que voy a dejar un pequeño segmento de cómo son esos momentos, para que lo sintáis en vuestras carnes.

[Suena diálogo de serie]

No sé qué me preocupa más. El gobierno no tanto, son los bancos. Me aterran. No es por ellos, sino por las empresas, las marcas, las corporaciones. Nos tratan como algoritmos mientras ellos envenenan el aire y la lluvia. No me hagas hablar del Isis. ¡Y ahora tenemos a América! Nunca creí que me asustaría América, pero tenemos las fake news y los hechos falsos. ¡Ya no sé lo que es verdad! ¿En qué clase de mundo vivimos? Si ahora era mal, ¿cómo va a ser para ti dentro 10 años, 30 años, 5 años? ¿Cómo va a ser?

[Suena música y hechos pasando velozmente]

Bueno, ya os habéis podido hacer una idea, como este momento que habéis vivido que de repente un personaje se pone a hacer una elucubración y todo deriva en ese crescendo animado, con un montaje brutal de imágenes en plan futurísticas que van sucediendo, avanzando y haciendo esa elipsis temporal. De repente, hemos pasado 5 años y vamos a la realidad actual de la familia, obviamente las cosas han cambiado mucho el panorama. No os voy a hacer más spoilers aquí.

Lo que tenéis que tener claro es que la serie es de estas que tiene la peculiaridad de hacerte pensar mucho.

Los personajes, como todas las series británicas de la BBC, aparte de Emma Thompson, están absolutamente brutales y geniales; y la banda sonora, los efectos especiales, la realidad y la dureza de algunos segmentos de la serie. De verdad que no os va a dejar indiferentes. Se abordan problemas como por ejemplo el de la inmigración ilegal y el de los refugiados, además desde el punto de vista de uno de los miembros de la familia que trabaja desde dentro; se aborda el tema de las infidelidades. En fin, hay mucha crítica social y muchas maneras de empatizar con los personajes de esta serie. Sin duda sí hay uno con el que empatizamos todos (porque digamos que es el personaje anacrónico, el que se mantiene a lo largo de todos los episodios y el que es un poco la voz de la conciencia de todos), es el personaje de la entrañable, a la par que guerrera, abuela, que es realmente un personaje de armas tomar.

Aquí para terminar os voy a dejar con una de las mejores partes de toda la serie, sin duda. Con una breve secuencia de un diálogo de la abuela para toda su familia, que realmente (ya os digo) hace pensar. Más allá de que la serie te intente posicionar a un lado o en otro de espectro político, creo que dicen cosas que tienen mucho sentido común. A ver qué pensáis vosotros, y con este trozo despido esta serie (que, como veis, le he dedicado mucho tiempo porque realmente me parece una must watch imprescindible), que la tenéis que ver sí o sí (si todavía no la habéis disfrutado).

[Suena diálogo de la serie]

– Todo esto es culpa vuestra.

– ¿El qué?

– Pues todo.

 – ¿De quiénes?

– De todos vosotros.

– ¿A qué te refieres?

– A los bancos, al gobierno, la recesión, América, la señora Ruke. Cada cosa que ha ido mal es por vuestra culpa.

– ¿Qué he hecho yo? ¿A qué viene esto?

– A mí me culpan de mucho, pero ¿por qué soy responsable de todo el mundo?

– Porque todos los somos, cada uno de nosotros. Podemos sentarnos aquí culpando a los demás, culpando a la economía, culpando a Europa, a la Oposición, al clima. Luego culpamos a las oleadas de destrucción de la historia, como si estuvieran fuera de control, fuéramos indefensos y muy insignificantes; pero sigue siendo culpa nuestra. Ya sabéis por qué. Si una camiseta cuesta una libra, a una camiseta que cuesta una libra no podemos resistirnos ninguno de nosotros. Vemos una camiseta que cuesta una libra y decimos «¡oh! Es una ganga, la compro» y la compramos. No me gusta ni la necesito, pero es una camiseta que me servirá como camiseta de interior, y el vendedor se lleva 5 míseros peniques por la camiseta y algún campesino en su campo recibe 0,01 peniques. Nos parece bien, a todos, y entregamos la libra y compramos ese sistema de por vida. Yo vi cuando se iba a pique cuando empezó en los supermercados, cuando sustituyeron a las mujeres de las cajas por esas cajas de autoservicio.

– No, no es culpa nuestra. Odio esas cosas desde siempre.

– Yo no las soporto, me sacan de quicio.

– Sí, pero no hicisteis nada, ¿verdad? Hace 20 años, cuando aparecieron, ¿os marchasteis?, ¿escribisteis cartas de queja?, ¿comprasteis en otras tiendas? No, os pareció mal pero dejasteis que pasara. Ahora aquellas mujeres han desaparecido y nosotros lo permitimos.

– No, pero aun así no creo…

– Y yo creo que sí que nos gusta el autoservicio, lo queremos, porque significa que podemos entrar ahí, coger lo que queremos y salir sin tener que mirar a esa mujer a la cara. La mujer que cobra menos que nosotros ya no está, nos libramos de ella, fuera. ¡Enhorabuena! Sí, es nuestra culpa. Este es el mundo que hemos construido. Felicidades, salud a todos.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Bueno, llega el momento del pecador digital invitado. Tú momento. Ya sabes que es ente programa tenemos las vías abiertas para que cualquiera pueda entrar a este confesonario digital y dejar sus confesiones, sus pecadillos frikulturales. Lo podéis hacer usando nuestro hashtag #pecadoresdigitales, a través de mi cuenta de Twitter @seomental, a través de mi blog seomental.com o en cualquiera de las plataformas de podcasting en las que está alojado este podcast (a saber Ivoox, anchor.fm, ITunes, Spotify). Donde quieras estamos.

¿Quién viene hoy? Siempre viene gente especial. Los canales están abiertos para cualquiera, pero hoy os traigo también un gran amigo de la infancia. No sé si os he dicho alguna vez (creo que se los dije en el primer programa) que yo era un poco director de cine frustrado, me quedé a las puertas en su momento. Toda esta pasión que tengo por lo audiovisual y por lo frikultural se lo debo en concreto a una persona, que es Vicente Pérez.

Vicente Pérez estudió conmigo en Santo Domingo, esos maravillosos años en los cuales tuve la suerte conocer a una persona muy creativa y que, como les estoy comentado, me inspiró para convertirme en la persona que soy hoy en día (con esta parte creativa-cultural-digital que tengo). Él sí que ha podido desarrollar por completo esa faceta de la que ya apuntaba a maneras en su juventud, y ahora se encuentra trabajando en Los Ángeles en una productora, montando tráileres entre otras cosas. No sé si lo he dicho, pero yo empecé mi andadura en todo esto de lo digital con un blog sobre tráileres de películas, me parecen unas piezas magistrales y los talentos que hay detrás para montarlos son verdaderos genios, como mi amigo Vicente.

Con él tuve la oportunidad de adentrarme y experimentar en el mundo de los cortos, hacer teatro, incluso ganamos un corcuso de la Unión Europea montándoles un video y nos fuimos toda la clase de viaje a Estrasburgo. En fin, muchos buenos recuerdos con Vicente y, sin duda, un perfil y unas recomendaciones que os va a dejar aquí muy chulas. Así que, dentro Vicente y muchísimas gracias por dejarte caer por el podcast.

[Habla Vicente Pérez]

Hola, mi nombre es Vicente Pérez. Conozco a Iñaki desde nuestros años de instituto, cuando nos dedicábamos a corretear de arriba y a abajo, tratando de ingeniárnosla para contar todo tipo de historias, ya sea con cámaras de video, con obras de teatro o con publicaciones literarias de mayor a menor éxito.

Tengo la suerte de que hoy en día sigo contando historias. Sigo contando historias principalmente como montador de series de televisión, de tráileres de películas, de películas, de anuncios.

Aunque llamo desde la soleada California, estos días estoy aquí encerrado porque, aparte de la cuarentena, nos han puesto un toque de queda (que es algo que yo jamás imaginé que iba a poder decir en la vida). Así que, últimamente he pasado bastante tiempo en casa, y aquí es donde entra mi pecado digital: el «Mystery Science Theater 3000», que es una serie de televisión (las últimas temporadas están en Netflix). Es un poco en lo que me puedo refugiar de esta realidad tan alocada y con tanto drama que nos está tocando vivir.

Siempre me ha parecido mucho más interesante ver películas malas. Las buenas películas siempre han sido como una especie de cosa ya hecha, con todas las cosas en su sitio. Sin embargo, las buenas malas películas me han atraído mucho más porque esas buenas malas películas abren todo un mundo de posibilidades, todo un mundo de enigmas. El mejor lugar para encontrar grandes películas malas es  el «Mystery Science Theater 3000», porque es una serie absolutamente alocada en la cual la premisa (del mismo modo que el título) no tiene ni pies ni cabeza.

Básicamente es la historia de un tipo que vive con un par de robots (que son marionetas), encerrado en una nave espacial porque lo han puesto ahí un par de científicos locos que se dedican a hacer experimentos con él. Los experimentos es, cada episodio de la serie, que le ponen una película terrible que él tiene que ver. Esta premisa tan solo es una excusa para que en cada episodio podamos ver la película que los protagonistas están viendo, al mismo tiempo (en tiempo real) que la están viendo los protagonistas. A la vez, los protagonistas están haciendo comentarios que son auténticamente delirantes. Con lo cual, tienes por un lado el ver una película que no hubieras podido encontrar de ninguna otra manera, y luego aparte tienes la experiencia de estar viéndola con otra gente. Tratan las películas, para ser películas terribles, las tratan con un gran cariño, con un gran respeto y son capaces de mantener esta línea entre hacer comedia con las películas pero sin reírse de las películas, lo cual es muy interesante.

Esta serie empezó en el año 1988, en una tele visión local en Minnesota y de ahí dio el salto a televisión nacional porque consiguió tener un gran número de fans que se dedicaban, en aquella época (antes de internet), a distribuirse las cintas de los VHS con los episodios de la serie a través del correo. De hecho, animados por los productores y los creadores de la serie, al final de cada episodio había un cartelito que decía «seguid distribuyendo las cintas». Gracias al gran número de fans que consiguió, dio el salto a la televisión nacional.

De hecho, esta serie fue cancelada 3 veces y resucitada otras tantas por peticiones públicas de la gente que quería volver a ver la serie por televisión. De hecho, la última vez que esta serie ha sido resucitada, ha sido resucitada en Netflix; pero ha sido gracias a una campaña de crowdfunding. Netflix está poniendo la serie, pero la serie fue completamente financiada a través de los fans.

En una serie de culto, de grandes nombres del cine y de la comedia americana que ha sido de inspiración para muchos que estaban empezando sus carreras. De cualquier modo, hay que dar el aviso de que decir que es friki no empieza ni siquiera a describirlo. Sí os digo, este es mi pecado digital que finalmente he tenido la oportunidad, gracias a Iñaki, de poder confesar: «Mystery Science Theater 3000», que podéis encontrar en Netflix, buscando un poquito en internet la podéis encontrar en muchos sitios. Igual, todavía habrá una cinta de VHS circulando por ahí.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Suena monólogo de juego]

Todo ha cambiado tanto. He estado ausente mucho tiempo. Se nos adelantaron con la bomba, nadie sabe cómo. Lograron someter al mundo. Nos quitaron la libertad. Destrozaron todo lo que tardamos siglos en levantar.

William Joseph Blazkowicz, el carismático protagonista de este videojuego y cuyo nombre os sonará porque ya hablé de él en el programa sobre zombies (con ese maravilloso juegazo de Return to Castle Wolfenstein). Hoy os traigo otro juego de la serie Wolfenstein, como ya os adelanté (que tendría que venir seguro, porque viene al dedillo para el programa de hoy). El juego de hoy es: «Wolfenstein: The New Order».

Esto se puede considerar un reinicio de la franquicia en toda regla. Fue a cargo de MachineGames y fue un juego publicado en 2014. MachineGames la desarrolladora, y publicado por Bethesda, que es una de las grandes productoras de videojuego de calidad extrema (gente que está detrás, por ejemplo, de juegazos como Fallout, para que os hagáis una idea).

En fin, ¿por qué está hoy Wolfenstein aquí de nuevo? Bien, ya os digo que es un reinicio de la franquicia en toda regla, sigue siendo un first person shooter (es decir, un juego de disparos en primera persona), sigue siendo de matar nazis; pero aquí justo lo que se plantea es la distopía de las distopías, esa que algunos de vosotros habéis visto y seguiréis con amor en Amazon Prime, de mano de «High Castle». Aquí tenemos el mismo concepto: ¿qué pasaría si la segunda guerra mundial la hubiesen ganado los nazis?

Así va a dar comienzo el juego. Vas a estar en un bombardero, aunque ya se nota ahí cierta distopía porque la tecnología es diferente a lo que podríamos esperar del armamento de la segunda guerra mundial. Ya ves unos engendros mecánicos y una tecnología que poseen los nazis en ese momento que es justo lo que hace inclinar la balanza a su favor y provocando, finalmente, que ganen.

A partir de esa primera misión que sirve de prólogo para el videojuego, que tiene una tensión en crescendo maravillosa y que igual te lleva media hora pasarte esa primera misión. Cuando acabas, no os voy a hacer muchos spoilers, es cuando empiezan los tiros de crédito y con la típica frase de «X meses después» y una música magistral. Es que todo en este videojuego es magistral, lo digo enserio: desde el doblaje en español (que te hará vivir una película de verdad en primera persona), como todos los graficazos (que, una vez más, cortesía de ID Software y de su motor, que tiene un rendimiento superior). Nunca matar nazis ha dado tanto gusto y ha sido tan gore, porque Blazkowicz no se corta para nada a la hora de reventar nazis con todas sus armas.

Vas a poder recorrer mapas guapísimos con dos armas a la vez, incluso con unas ejecuciones y unos fatalities cuerpo a cuerpo que quitan el sentido, incluso con elementos ruleros que le meten al videojuego durante todo su metraje. Es decir, vas a poder ir aumentando tus capacidades, irte más por el tema del sigilo (como suele ser lo habitual) o convertirte en un auténtico Rambo o máquina de matar salvaje.

Lo mejor, sin duda, es el argumento, el personaje totalmente carismático, ese antihéroe gamberrete y socarrón con sus comentarios mientras mata nazis, con su manera de inmiscuirse en el guión. Un guión con unos personajes que se hacen de querer, de verdad, porque todos son igualmente carismáticos, todos están muy bien escritos. El tempo del videojuego también está muy bien medido para combinar esas misiones más de acción con momentos para la calma, para irte a tu retiro con tus compañeros de la resistencia, hacer misiones secundarias simplemente para unirte más con los lazos de la amistad de esos compañeros, con su historia de amor y con una villana inconmensurable, con una nazi, con una jefa nazi y su amante jovenzuelo que protagonizan algunos de los momentos más escalofriantes que yo he visto en un videojuego.

De verdad, verdaderamente te pone los pelos de punta y asemeja a la peli, por trozos, muchísimo de «Malditos Bastardos» Quentin Tarantino. Lo que lo habéis jugado, ya lo sabréis; los que no lo hayáis jugado, nunca vais a tener una oportunidad igual para matar nazis, incluso para llegar a pegarle un tiro al mismísimo Hitler.

En fin, este es solo el primero de la nueva trilogía que comenzó MachineGames. Este fue el primero, «The new order», luego fue una precuela «Old Blood» (donde volvían a introducir el tema zombie de una manera magistral) y el último que tenemos es «The New Colossus». Luego han sacado una precuela con las hijas de Blazkowicz en el futuro y tal (que de verdad no me interesa, ni he jugado, ya me esperaré a la línea argumental de Blazkowicz otra vez).

En fin, si no habéis jugado este «The New Order» de Wolfenstein, estáis tardando porque lo vais a disfrutar como enanos.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Suena monólogo]

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Auténtico momentazo, pelos como escarpias con este monólogo hacia el final de Blade Runner, de Ridley Scott. Ese monologazo de Rutger Hauer que quedará para siempre en el recuerdo y que introducía este temazo musical que os presento hoy.

Bien, ese tema es: «Tears in Rain», como el monólogo, «lágrimas en la lluvia», de Vangelis. Madre mía, Vangelis, qué grandes momentazos nos has dado.

En esta peli de Blade Runner, como siempre os digo, las pelis no sería lo mismo sin sus bandas sonoras. Blade Runner es otro claro ejemplo de ello, pero la peli ya de por sí, con su ambientación ciberpunk, distópica por evolución tecnológica (como os comentaba al principio), es absolutamente genial. Su director Ridley Scott, la verdad es que fue un visionario. Toda la peli contiene una ambientación sonora (ya no solo la banda sonora, sino la propia ambientación y la atmósfera que crean con los sonidos) que ya marca un sello identificativo de la propia peli (al igual que Vangelis). Estos sintetizadores melódicos que nos acompañan durante toda la peli, unas veces crispando los nervios, y en este caso llevando la emoción a cotas nunca antes vistas en una peli de ciencia ficción.

Sobre todo porque nos hace empatizar terriblemente con ese androide que, consciente de su mortalidad y que está a punto de morir, suelta este maravilloso monólogo que nos acompañará para siempre y que cualquier friki de la ciencia ficción se conoce de memoria (puerta de Tannhäuser, los rayos-C). En fin, es que emociona solo de escucharlo. Vangelist se curra un acompañamiento ideal para este tramo final de la peli.

Nada, como curiosidad, simplemente deciros que Rutger Hauer, el actor, modificó este discurso final. No era el que estaba redactado originalmente, lo modificó la noche antes porque quería darle su toque y lo improvisó así delante de Ridley sin avisárselo primero. Quedó tan impresionado que así se quedó en el metraje final. Aquí la voz de nuestro Constantino Romero (que echamos mucho de menos) dejaba la impronta en nuestras mentes para siempre.

Así que, volved a este tema cuando queráis cerrar los ojos y retraeros a ese mundo distópico de Blade Runner. «Tears in Rain», de Vangelis. Corre a Spotify ya.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Bueno, pues vamos con el momento de la herramienta digital recomendada. ¿Qué os traigo hoy? Pues una básica para todos los que nos dedicamos a optimizar la experiencia de usuario y cómo se comporta un visitante cuando llega a una web. Una herramienta imprescindible son las herramientas moqueteado, o de bocetado o de wireframing, como lo queráis llamar. Es decir, una herramienta que te permita hacer bocetos muy rápidamente de la web o de la landing que luego tienes que diseñar. No solo de webs o landings, sino por ejemplo de un banner, de la interfaz de una aplicación, de un menú: mil cosas.

Esta herramienta en concreto que nosotros usamos en la agencia es Balsamiq (acabado en «q», Balsamiq). Es una herramienta de pago, obviamente, como todas las buenas; pero no es nada cara, tiene una versión también gratuita que podéis probar. Sin duda, os la recomiendo porque facilita mucho el trabajo. Yo me he tirado horas haciendo bocetos en papel y lápiz; que está muy bien, pero a veces no son prácticos para trabajar en línea; luego los tienes que escanear, corregir cosas, etc., y todo el mundo no tiene un talento innato para dibujar elementos en un papel.

Entonces, Balsamiq te lo pone fácil porque tiene una biblioteca integrada de todo tipo de elementos, de plantillas. Por ejemplo, un elemento de «cuadro de búsqueda», un elemento de «botón», un elemento de «aquí va una imagen», «botón de llamar a la acción». O sea, están todos esos prediseñados. Te dan las piezas y a ti solo te queda utilizar la creatividad para componer esos bocetos, esas maquetas y entonces ya pasarlas a tu equipo de diseño; o bueno, simplemente para ti, para tener una referencia visual antes de ponerte directamente en Photoshop a trabajar (o cualquiera que sea el programa con el que vayas a maquetar después).

Así que, nada, tan fácil y tan sencillo como esta herramienta. De hecho, la persona que viene a continuación la utiliza también conmigo en la agencia. Ya os digo que su incorporación a nuestro set de tools nos ha venido de lujo para acelerar el tiempo.

Así que, ya lo sabes: Balsamiq.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Bien, llega el momento del profesional digital recomendado. Ya sabéis, este espacio en el que comparto con vosotros perfiles profesionales con los que trabajo, he trabajado o de alguna manera y mi forma de hacer este trabajo de Marketing Digital.

Hoy os traigo a una compañera de Webpositer. Ella es María Sánchez. No sé cómo poder describirla porque es al mismo tiempo mi mano izquierda y mi mano derecha en la agencia. No soy nada sin ella y creo que nos complementamos a la perfección en el trabajo. María es un talentazo de mujer que se ha ido curtiendo a sí misma y día a día se va superando, reto tras reto (que no son pocos los retos que tenemos en Webpositer, siempre estamos inventando cosas nuevas).

Precisamente ella y yo estamos en el departamento de Marketing y Growth Hacking, y no paramos de enredar básicamente. Con herramientas como la anterior que os he comentado, de Balsamiq, pues María es capaz de hacer auténticas virguerías y además es una comunicadora nata, buenísima persona y, como vais a descubrir a continuación, también es una friki pecadora digital. Tiene unos pecados que yo personalmente también comparto, todo lo que os va a comentar ella.

Así que, sin más, os dejo con María. Muchísimas gracias, María, por pasarte por el podcast.

[Habla María Sánchez]

Hola, pecadores y pecadoras digitales. Espero que estéis disfrutando mucho del programa de hoy. 

Antes de presentarme, me gustaría dar las gracias a Iñaki por invitarme a formar parte de su pequeño universo de pecados digitales y, por supuesto, darle la enhorabuena por esta iniciativa, que gracias a ella yo ya tengo como 2 series, 3-4 libros y pelis en mi lista de pendientes.

Dicho esto, ahora sí me presento. Mi nombre es María Sánchez y son compañera de Iñaki en la agencia SEO Webpositer, y también profe en los diferentes Máster de formación que ofrece Webpositer Academy.

En concreto en la agencia, yo me encargo de todo el tema CRO, que no es más que la optimización de la conversión web, y también del área UX (o experiencia de usuario). Con ambas disciplinas, lo que en definitiva hacemos es ayudar a generar una experiencia satisfactoria para todos los usuarios y usuarias que visitan las webs de nuestros clientes, y así finalmente esos usuarios lleguen a cumplir los objetivos marcados (por ejemplo realizar una compra, una suscripción, solicitar un presupuesto, enviar un formulario, etc.). 

Eso de cara a mi especialización, pero como Iñaki bien sabe en el día a día de nuestro departamento de marketing llegamos a hacer de todo, desde email, copies, promociones, diseños, herramientas a porrillos, landings, analíticas y un montón más de cosas. Pero con el perfil así Growth Hacker que tiene Iñaki, que sabe de todo, pues al final todo va genial.

Todo esto que os he contado es mi pasión profesional; pero como pasión personal pues sin duda tengo la música orquestal y la música sinfónica. Yo, de hecho, soy músico, toco el clarinete; y dentro de la música orquestal y sinfónica mi predilección son las bandas sonoras (especialmente las de películas, pero también videojuegos, series, etc.). Entonces, normalmente cuando voy a ver una peli, además de fijarme en el argumento, montajes y tal, me fijo sobre todo en la banda sonora. Es que una buena banda sonora puede hacer milagros.

Quería recomendaros alguna banda sonora, pero es que no me he podido decidir por ninguna. Así que, lo que os voy a dejar es un pequeños listado de compositores que a mí me gustan, para que escuchéis alguna playlist suya (porque seguro que os van a encantar). Entonces, bueno, tenemos obviamente a los súper mega conocidos como John Williams o Ennio Morricone (que sé que a Iñaki le encanta), James Journey o el gran Hans Zimmer (que a mí me chifla). Después a otros también muy grandes, como por ejemplo Ludovico Einaudi, que es genial al piano, o Michael Aquino o Howard Shore.

Así que, cuando tengáis un pelín de tiempo, escuchad algo de estos monstruos porque veréis que os van a flipar.

Si queréis profundizar un poquito más en todo este mundillo de la música sinfónica y orquestal, os recomiendo que echéis un vistazo al canal de YouTube de Jaime Altozano, que es un crack que explica cosas súper interesantes y entendibles para todos los públicos.

Como pecados confesables os voy a contar dos. Uno de ellos que he tenido desde siempre, y que seguro que muchos de los que estáis escuchando u oyendo, y si sois sobre todo de mi generación, compartiréis conmigo. Son «Los Simpson». Soy absolutamente fan de Los Simpson. En mí día a día con mis colegas, e incluso con mi familia, es rarísimo que no me suelte alguna frase ermitica de mi adorado Homer.

El segundo de mis pecados, de hecho empezó como pecado offline y unos meses atrás se ha convertido también en un pecado online (o un pecado digital), y son los scapes runs. Aunque tengo que decir que no soy ninguna profesional de los scape runs, porque me he quedado en muchos dentro, sí que me gustan bastante. Como os decía, hace unos meses descubrí los scape runs online y hay algunos en los que te explota la cabeza. Entonces, os recomiendo que, si queréis desconectar y lanzar un nuevo reto a vuestro cerebro, hagáis alguno de los scape runs que puedes encontrar por ahí, porque seguro que os van a gustar.

Bueno, eso es todo lo que os quería contar hoy. Doy de nuevo las gracias a Iñaki por invitarme y os envío un besazo muy grande a todos y a todas.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Llega el momento de la dulce despedida. Me lo he pasado genial hoy también, como siempre. La verdad es que me la paso bien montando y grabando estos programas para vosotros, porque al fin y al cabo estoy hablando de cosas que no necesito ni escribirme un guión. Me salen de adentro porque así son las recomendaciones frikulturales: algo que tienes muy metido dentro y que estás deseando comentar con alguien. De hecho, lo que estoy sembrando son futuras conversaciones, o eso espero, poder encontrarme con alguno de vosotros y comentar ese juego, esa peli, esa serie, ese tema musical o ese libro que habéis conocido gracias a este podcast y que a lo mejor ha sido una excepción y me queréis meter un paquete, o que os ha molado y compartimos nuestras impresiones.

Ese, como siempre os digo, es el objetivo de este programa: que no tengáis que pensar nunca, ninguna tarde de domingo más, qué podéis hacer para culturizaros y para meteros material fresco en el cerebro que os permita desconectar del mundanal ruido.

Ya sabéis que tú también puedes participar en este podcast, que puedes ser pecador o pecadora digital invitada. Tan solo búscanos en redes sociales con el hashtag #pecadoresdigitales, o mándame un mensaje a mi Twitter @seomental, o desde mi blog seomental.com, o directamente búscanos en las plataformas de podcasting: en Ivoox, en Spreaker, en anchor.fm/seomental (me podéis enviar el audio allí directamente), en Spotify. Donde quiera, estamos.

Simplemente os dejo con una breve repetición de recomendación, porque hace nada hemos terminado de ver Rut y yo Battlestar Galáctica de nuevo (porque afortunadamente Amazon Prime la ha traído a su catálogo) y, madre mía, ha sido la segunda vez que la he visto y me he vuelto a emocionar como la primera vez. O sea, qué buena, qué grande que es Battlestar Galáctica. Antes de que la vuelvan a retirar de los catálogos (que ha estado descatalogada mucho tiempo) no perdáis la oportunidad de verla y de maravillaos con los guionazos que tiene y con uno de los mejores finales de ciencia ficción de toda la historia, para llorar a moco tendido.

Un abrazo a todos. Nos vemos en el próximo podcast.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Presentado por
Iñaki Tovar

Creativo y Estratega Digital con ganas de darle un buen bocado al mundo. Emprendo en serie y en serio y estoy deseando escuchar tus ideas.

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