Episodio 16: Especial de Verano I – Monográfico Stephen King

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El primer especial veraniego lo dedicamos a Stephen King, uno de los grandes maestros del terror que sin duda os ha acompañado a mas de uno como lectura estival con sus voluminosos escalofrilibros. Un auténtico referente desde mi tierna adolescencia del cual os dejo algunas de mis más personales efervescencias literarias. Además no te pierdas la nueva sección de Pecados Digitales Basados en Hechos Reales presentada por el pecador Pedro Aniorte. Tu también flotarás en cuanto le des al PLAY 😈

  • Libro: IT de Stephen King
  • Peli: Cadena Perpetua de Stephen King
  • Pecados Digitales Basados en Hechos Reales by Pedro Aniorte: IT, Carrie, Misery, El Resplandor.
  • Serie: La Cúpula de Stephen King
  • Tema musical: Boadicea de Enya «Sleepwalkers»
  • Pecador Digital Invitado: Vicente Pérez
  • Vídeo Juego: Half Life de Valve
  • Herramienta Digital: Squadcast
  • Profesional Digital Recomendado: Elisa Torregrosa de Webpositer
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Dentro la transcripción completa:

Hola, bienvenido/bienvenida, pecador/pecadora digital, a este especial de verano de julio de 2020 de Los 7 Pecados Digitales.

Me apetecía un montón retomar el podcast, aunque ya sabes que estamos en nuestro descanso veraniego, vacacional; pero os prometí un especial en julio y otro especial en agosto. Y lo prometido es deuda. Así que hoy, el último domingo de julio, vengo a vosotros con un monográfico especial sobre Stephen King.

Seguro que muchos de vosotros ya lo vais a conocer. Este autor para mí es, sin duda, uno de los maestros del terror, uno de esos de referencia que no será hoy tampoco la última vez que aparezca aquí (aunque hoy sea un monográfico).

Simplemente quiero que sepáis que bueno, soy Iñaki Tovar, soy CEO en la agencia SEO Webpositer y estoy encantadísimo de darte la bienvenida a este tu espacio. Tu confesionario digital, donde yo cada domingo, a la sagrada hora de la santa siesta, te comparto pues eso: mis inquietudes y mis recomendaciones más personales a nivel pues una peli, una serie, una canción, un videojuego, un tema musical y también aquellas que entroncan con mi profesión. Entonces, también os recomiendo siempre una herramienta de marketing digital y un profesional que me haya influenciado y que se dedique a esto del marketing digital también.

Hoy, además, os traigo una novedad súper especial en forma de nueva sección. Va a ser: pecados digitales basados en hechos reales, y va a ser presentada por un pecador digital muy buen amigo mío. Ya estuvo aquí justo en el primer programa, y va a ser un auténtico placer volver a contar con él. Espero que te guste mucho esa sección, estoy seguro que sí.

También quiero darte las gracias, porque en apenas estos 4-5 meses de vida que lleva el podcast (con quince programas a las espaldas, este sería el número 16, este especial) llevamos ya cerca de 20 mil descargas, más de mil seguidores en todas las plataformas (pues Ivoox, Spotify, Apple Podcast). Realmente abrumador, en tan poco espacio de tiempo, que tantos y tantos nos sigáis y me dejéis vuestros comentarios, vuestros «me gusta» (que es lo que me encanta).

Por favor, vosotros sois también, ya lo sabéis, pecadores digitales invitados. Cuando queráis, solo tenéis que seguirnos en redes sociales con el hashtag #pecadores digitales, pues en mi cuenta de Twitter @seomental, en mi blog seomental.com donde están todos los programas, o eso en cualquier plataforma de podcasting, donde nos vas a encontrar siempre que quieras.

Así que, sin más, vamos a sumergirnos en Stephen King.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Suena tráiler de película]

Estoy seguro de que todos estáis viendo ya a Georgie con su encantador impermeable amarillo correteando, que allí abajo mientras llueve a raudales en su ciudad, en Derry, persiguiendo al barquito de papel que su hermano Bill le acaba de manufacturar con la vara fina impregnada en el borde para que aguante más flotando. Georgie lo persigue, hasta que el barquito se cuela por una alcantarilla. Ese pozo negro de nuestros terrores.

[Suena diálogo de película]

– Hola, Georgie.

– ¿Quién eres?

– ¿Es que no me vas a decir «hola»? ¡Vamos, pequeño! ¿Quieres que te regale un globo?

– No debo coger cosas que me ofrezcan los desconocidos. Mi padre dice eso.

– Efectivamente. Tu padre es muy sensato, muy sensato. Yo soy el payaso tacaño, el payaso bailarín. Tú eres Georgie. Ya nos hemos presentado. ¿De acuerdo?

– ¡Claro que sí! Tengo que irme.

– ¿Irte? Espera, ¿sin esto?

– ¡Mi barco!

– Venga, pequeño, cógelo. Oh, ¿verdad que quieres cogerlo, Georgie? Claro que quieres, ya también el globo. Aquí abajo tengo caramelos, galletas y todo tipo… de sorpresas.

– ¿Todas flotan?

– Oh, sí, flotan, Georgie… flotan… Y cuando tú estés aquí, conmigo, ¡tú flotarás también!

– ¡Aaaa!

Cómo nos duele, cómo nos duele, cómo nos gustaría que Georgie se hubiese ido haciendo caso a los consejos de sus padres y no se hubiese quedado hablando con el payaso de aspecto psicópata y extraño que le hablaba desde ese fondo de alcantarilla que, como os digo, se ha convertido ya en un arquetipo de entrada al mundo del horror. En este caso, el mundo de «It».

Todos, tanto la generación actual más milenial como los más carcas del 78 (como yo), estamos influenciados, cuando hablamos de «It», por la miniserie de 1990 y por las dos recientes películas de Muschietti. Ambas adaptaciones la verdad es que muy chulas, aunque yo la nostalgia me tira mucho (ya lo sabéis) y esa versión de 1986 pues siempre guardará un lugar muy especial en mi corazón y en el de mis hermanas (porque hemos visto esta peli unas cuantas veces juntos en casa).

Me acuerdo de conocerla en el videoclub Téka que había en Orihuela, mi antigua residencia. Y, bueno, ver la portada de esa peli en la cual salía una mano ensangrentada en una bañera (de ese personaje que sabéis que se suicida), que ha escrito en la pared la palabra «It». Esa es una de las portadas, porque luego también había portadas alternativas para las pelis. Había otra que era con Pennywise, que en este caso interpretado por Tim Curry, mirando maquiavélicamente al espectador que miraba la carátula, y con una mano enguantada a través de la cual se le veía aparecer una garra, dejando entrever que ese no era un payaso normal y que había una bestia debajo.

Entonces, tengo que decir que yo la novela de «It» realmente la conocí y me la compré porque me gustaba tanto la película, la miniserie de 1986, que sabéis que son dos episodios en realidad que se prepararon en Inglaterra y se estrenaron (tres horas, más o menos, duraban los dos, un poco más de tres horas). A raíz de ver eso tantas veces, dije «jolín, si es que me encanta este universo«. Estaba muy obsesionado con el universo de «It» y dije «vamos a tirar del libro, porque seguro que habrá mucho más debajo«. ¿Y cuál fue mi sorpresa? Que cuando llegué a la librería (creo que compré en una librería de estas de verano, en el típico puesto de libros de verano que seguro que muchos de vosotros estáis visualizando ahora), ahí me vi en la portada las letras las letras grandotas de Stephen King y la imaginaría que representa la peli de «It», y vi el tochaco que era de mil y pico páginas (una de las novelas más extensas de Stephen King hasta la fecha), y dije «ostra, esto es lo que yo quería«. Entonces, nada, pillé el libro, hice lo que no sé si vosotros hacéis pero yo siempre hago cuando pillo un libro de estos, edición de bolsillos, que es pasar rápidamente por todas las páginas y oler. Oler a ese libro nuevo, ese olor que te evoca y que ya te sirve de puerta de entrada sensorial para empezar la lectura.

Así de esa guisa me introduje yo al mundo en serio de Stephen King, porque yo creo que esta esa fecha nunca me había leído nada de Stephen King. Ese fue el primer libro que yo me leí, y por eso me parece muy importante en este monográfico, en esta antología de Los 7 Pecados Digitales. Que sea «It» esa novela de referencia.

«It» lo han llamado «la gran novela de terror americana» y no es para menos, porque el propio Stephen King en una entrevista comentaba el libro como su gran examen final de terror. Me imagino que a estas alturas todos habéis visto la peli, o si no espero que después de esto os leáis la novela primero, que lo vais a flipar. Es un compendio de todos los terrores que acechan a los niños, que nos acechaban a los niños cuando éramos pequeños. Desde los monstruos debajo de la cama o dentro del armario, a pasando por vampiros, hombres lobo y, por supuesto, payasos. Nunca habíamos sospechado que los payasos era algo a lo que deberíamos tenerle miedo los niños, hasta que llegó «It» y puso patas arriba ese concepto.

Seguramente (esto no lo he documentado, pero seguramente) la enfermedad de la coulurofobia, ese miedo a los payasos, tiene su cimiente en la obra de King porque, vamos, no es para menos.

Bueno, ¿qué nos encontramos en la novela? Pues, ya sabéis, conocéis el argumento: esa pandilla de «los perdedores», esa pandilla de chavales con los que todos nos sentimos identificados, sobre todo los que hemos disfrutado de veranos de verdad: de veranos de dos meses y medio de vacaciones con tus amigos, haciendo cabañas y tropelías por doquier, enfrentándote a las pandillas rivales. Todo eso yo he tenido la suerte de vivirlo, es una parte que me encanta de mi vida que siempre recordaré con una gran nostalgia, y que Stephen King retrata de una manera excepcional; pero jugando con esos saltos en el tiempo, que luego ya nos ha enseñado en otras novelas. A Stephen King le gusta mucho enseñarnos los ecos que puede tener el pasado, cómo puede retumbar en el presente, y aquí la novela va alternando muy bien esas dos partes muy diferenciadas: la parte de cuando todos los niños se enfrentan a la criatura «It» por primera vez en Derry, y la parte cuando ya son mayores y tienen que volver para dar cumplimiento a la promesa.

[Suena tráiler de película]

Jurad que si vuelve alguna vez, nosotros también volveremos.

Llevo 27 años soñando contigo. Me moría por ti. Te he echado de menos.

Tenemos que acabar con «eso», para siempre.

Dejadme ser muy claro. O sea, ¿las pelis dan miedo? Sí. ¿Dan miedo, nos han marcado? Sí. Ahora bien, ¿la novela? La novela es escalofriante. O sea,  no habéis visto, en serio, un camión tan repleto de horrores yendo a toda velocidad hacia vuestras aceras. Es que es impactante, es gore, es bonita, es romántica, es divertida.

Y, por supuesto, sabéis que tiene escenas controvertidas que solo están en el libro que no han llegado a adaptar porque son bastante difíciles de interpretar fuera de todo ese contexto del libro. Como la famosa escena de sexo entre todos los chavales en un bosque y que Stephen King siempre ha defendido porque eso estaba concebido como un ritual de amistad, de confianza íntima. Y no tiene nada de sórdido ni de todo eso que se puede desprender con la moralidad hoy en día, de lo que son niños menores de edad teniendo sexo entre ellos. Desde luego, yo cuando leí la novela no diré que no me sorprendió, pero no lo vi como algo pornográfico ni que estuviese fuera de tono. Al revés, era algo que te hacía sentirte más cercano a los personajes.

Y como ese momento hay algunos más que cuajan toda la novela por aquí y por allá. Ya os digo, momentos que van a quedarse grabados para vosotros el resto de la eternidad.

Desde luego, si os han gustado las pelis, es un pecado mortal que no leáis esta novela. No os va a dejar indiferentes. Además, es el Stephen King en estado puro. Yo a raíz de ahí fue cuando dije «jolín, es que me encanta como escribe este señor, tengo que leerme más cosas«. Y ya pues empecé a engancharme con sus libros de relatos, y de ahí pues novela tras novela tras novela, tras verano tras verano hasta nuestros días, y siguiendo todo ese rastro que ha dejado también de influencias en cines, en series y también, como veremos luego en el programa, en videojuegos.

No os perdáis la sección que vamos a tener dentro de un ratito sobre pecados digitales basados en hechos reales, y en este caso van a ir basados sobre cuatro obras de Stephen King. Lo va a presentar mi amigo Pedro Aniorte y no os va a dejar indiferente. Continuamos.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Suena diálogo de serie]

– Solo le pido tres cervezas para cada uno de mis colaboradores.

– ¿Colaboradores? Tiene gracia, ¿le habéis oído?

– Cuando se trabaja con el sol en la espalda, uno se siente mejor con una cerveza a su alcance. Es solo mi opinión, señor.

– ¿Qué estáis mirando vosotros? ¡A trabajar!

– ¡Venga, a trabajar!

Siempre os digo lo que me gustan las historias narradas, y uno de nuestros grandes narradores, Pepe Mediavilla, daba voz a Morgan Freeman en esta peli.

[Suena monólogo de serie]

Y así fue cómo, en el penúltimo día de trabajo, el pelotón de convictos que había alquitranado el tejado del taller la primavera de 1949 terminó sentado a las diez de la mañana bebiéndose una cerveza Pilsener helada, por cortesía del mayor cabronazo que jamás haya estado al cuidado de una prisión estatal.

– Aprovechen que están frías, señoritas.

Ese maldito capullo incluso logró parecer benévolo. Nos sentamos a beber con el sol a la espalda y nos sentimos como hombres libres. Diablos, fue como si estuviéramos alquitranando el tejado de una de nuestras propias casas. Era como si fuéramos los señores de la creación.

Grandísimo Pepe Mediavilla, esa voz que ha acompañado siempre a Morgan Freeman o a Ian McKellen, nuestro queridísimo Gandalf también, y que tristemente nos dejó. Aquí nuestro recuerdo para él.

Bueno, seguro que habéis deducido que la peli es «Cadena Perpetua», «The Shawshank Redemption», estrenada en 1994. Dirigida por Frank Darabont, uno de los mejores adaptadores de la obra de Stephen King (y muy buenos amigos que son).

Una peli que en su momento (ya os digo, en 1994) se llevó 7 nominaciones a los Óscar, aunque no pudo conseguir finalmente ninguno porque ese año se estrenaba también «Forest Gump» y «Pulp Fiction» y arrasaron. Pero, vamos, estoy seguro de que, para muchos de vosotros que estáis escuchando ahora, «Cadena Perpetua» es de esas pelis que cuando por casualidad, que por un zapping casual,  te la encuentras en algún sitio, te quedas.

Te quedas porque es un sitio, es una ficción, como suelen decir los americanos, «happy places» le llaman a las series estas y a las pelis que te transportan a un sitio donde todo es idílico y a ti te hace evadirte. Aunque aquí lo realmente asombroso es cómo Stephen King (siendo dirigido por Frank Darabont) es capaz de convertir el ambiente carcelario en ese happy place donde, desde luego, no pasan cosas happies todo el rato. Hay mucho dramón, pero también hay un mensaje subyacente de esperanza, de ilusión y de transmitir ganas de vivir cuando parece que está todo perdido, que realmente toca la patata.

No sé si lo sabéis, que Stephen King ahora está en boca de todo el mundo porque hace poco ha saltado la noticia de que se ha vendido los derechos de su nuevo libro de relatos. Tiene tres relatos, una nueva colección que se llama «If It Bleeds», y ha vendido los derechos de cada uno de esos tres relatos por un dólar a tres directores para que hagan tres pelis. La gente está «madre mía, qué locura lo que ha hecho Stephen King«. Pues esto es que lo lleva haciendo mucho tiempo, no es nuevo para nada ahora.

De hecho, Frank Darabont fue uno de esos primeros directores noveles que empezaban en aquel momento, a Stephen King le cayó en gracia y apostó por él. Stephen King es así de sobrado, de mecenas «pues toma, chico, te vendo los derechos por un dólar y vamos a hacer una gran peli«, porque a Stephen King es el primero que le gusta ver sus pelis en pantalla. Le gusta involucrarse con los scripts, con las adaptaciones de guión. Incluso ha llegado a dirigir a alguna rareza como «Maximum Overdrive», y también ha llegado a hacer cameos, como en «Creepshow» y bueno alguna que ya sin duda volveremos, porque aunque esto sea un monográfico de Stephen King no da, no podemos abarcar todo su universo. Así que volverá en los volúmenes de «Maestros del Terror». Seguirá recurrentemente apareciendo Stephen King por aquí.

Pero bueno, esta historia se aleja de lo que estamos acostumbrados de él, de historia de terror. Aquí no tiene nada de terror, más allá del terror al humano, a ese lobo. «El hombre es un lobo para el hombre», que decía Hobbes. Aquí se ve ese miedo a la humanidad, ese miedo. De hecho, casi todos los clichés de los dramas carcelarios los tenemos en esta peli y da mucho gusto verla. Da mucho gusto recorrer esos pasillos con Andy Dufresne, con su triste historia y con su esperanzadora historia, con esos momentos apoteósicos, como cuando toma el control del megáfono de la cárcel para ponerle música clásica a los presos y que descubran lo bonito de la música. Con esos momentos tristísimos de Brooks, un preso que intenta reinsertarse cuando lo liberan en su senectud y acaba por colgarse de una viga. Esta es la música de fondo de esa escena.

Momentos tan bonitos y evocadores, como cuando Andy, ya preparando su plan de fuga, le deja entrever a su compañero (a Morgan Freeman, a Red) un lugar llamado Zihuatanejo, un sitio que es en realidad una clave, una pista que Andy le está dando de cuando se fugue a dónde va a ir, y a dónde debería ir Red cuando finalmente lo suelten para no perder la esperanza de vivir. Su amigo le estaría esperando allí.

[Suena diálogo de película]

– ¿Crees que saldrás de aquí algún día?

– ¿Yo? Sí… Cuando tenga una larga barba blanca y no me queden más que un par de tornillos, me soltarán.

– Te diré a dónde iría yo. A Zihuatanejo.

– ¿Qué?

– Zihuatanejo. Está en México, un pueblecito frente al pacífico. ¿Sabes qué dicen los mexicanos del pacífico?

– No.

– Que no tiene memoria. Por eso quiero acabar mi vida allí, en un cálido lugar, sin recuerdos. Abriré un pequeño hotel junto a la playa, me compraré una barca vieja, la arreglaré un poco y llevaré a los clientes a pescar.

– Zihuatanejo.

Como veis, momentos de tierna amistad, de tierna complicidad que a mí pus todavía me siguen trastocando los sentidos. Es que me encanta la peli. Espero que en esta pequeña reseña os haya devuelto las ganas de verla.

Lo que tiene que ver con Stephen King, además de lo que os he dicho de la relación con el director, en este caso está basada en una novela corta, en un relato corto que se llamaba «Rita Hayworth y la Redención de Shawshank». Bueno, «Rita Hayworth» porque la novela es el poster de Rita Hayworth, es el poster que usa Andy para tapar el camino hacia su libertad.

En fin, sin duda una recomendación muy personal que, sino la haz visto, te va a encantar, y si ya la has visto pues hoy es un buen domingo para revisitarla. Te espero en las celdas de Shawshank.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Bien, pues como os he comentado al principio, llega el momento de estrenar una nueva sección. Y esa sección no es otra que «Pecados Digitales Basados en Hechos Reales», presentada por mi gran amigo y extremadamente pecador digital Pedro Aniorte.

Pedro Aniorte, bienvenido al podcast.

[Inicia sección de Pecados Digitales Basados en Hechos Reales]

– Pedro Aniorte. Hola, Iñaki, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Muchas gracias por, bueno, primero la invitación que me has hecho. La verdad pues con muchas ganas y ansioso ya por poder compartir algunos hechos reales, como tú dices. En este caso, de Stephen King, en los cuales se basó su obra y que a lo mejor son un poco desconocidos para el gran público. Y, bueno, vamos a intentar acercar todos esos hechos reales para que así se puedan disfrutar un poquito más esas obras del escritor.

– Iñaki Tovar. Me encanta, me encanta, porque sabes Pedro, estamos buscando maneras de darle un toque diferente al podcast y ampliarlo con temas que nos gusten a los dos. Y, bueno, tenéis que saber, queridos pecadores, que Pedro y yo somos amigos. Ya lo sabéis porque participó en el primer programa. Somos amigos desde tiempos inmemoriales y, aparte, tenemos nuestros gustos compartidos y aficiones, como el gusto por el misterio, y el amigo Iker, y la nave del misterio.

Nos hemos criado los dos escuchando «Milenio Tres». De hecho, me acuerdo, Peter, cuando recopilabas y hacías esos recopilatorios de todos los programas en MP3 de las temporadas, te currabas una portada y nos regalabas los CDs. Eras realmente el maestro.

– Pedro Aniorte. Un stand, un stand por ahí. Yo los conservo. Tengo un disco duro específico para eso. No sé, lo guardo como un pequeño tesoro, una joya. La verdad es que ya hay mucho camino recorrido juntos en todos estos temas. La verdad es realmente emocionante que hayas emprendido un poco esta andadura y que me hayas hecho un pequeño huequecillo, porque de verdad lo disfrutaré mucho, al igual que tú.

 Iñaki Tovar. Bueno, amigo, pues vamos a empezar con la sección si quieres. Ya sabes que este es el especial de verano, la gente lo está esperando como agua de mayo y, bueno, todo el mundo sabe que Stephen King es autor fetiche para mí. Sé que a ti también te encanta especialmente y, bueno, a lo largo de los próximos programas vas a tener siempre este espacio aquí para comentar esas curiosidades de esas pelis, esos juegos, esas series que muchas veces tienen un trasfondo real detrás. Creo que a la gente le va a molar, le da como una especie de background para que cuando lo vayas a revisitar lo veas de una manera distinta (que creo que eso siempre mola: tener alicientes para revisitar esos pecados con información nueva).

– Pedro Aniorte. Eso es, eso es lo que un poco buscamos con esta sección: que cuando vuelvas por segunda, tercera o la vez que sea a leer la novela o a ver la película porque se ha adaptado de ese libro o porque realmente quieras acercarte por primera vez a esa novela, que vayas con otra información que te haga de alguna manera poder disfrutarla aún más, incluso sumergirte todavía más en ese universo de Stephen King que ya de por sí es un cosmos en realidad.

Entonces, eso es lo que buscamos con esta sección. Y si quieres empezamos ya a darle un poco de vida a esto.

– Iñaki Tovar. Venga, pues vamos con «It», que ha sido justamente el libro con el que yo he abierto el programa de hoy. Es uno de mis libros fetiches (como ya he comentado en mi disertación). Así que, vamos a ver, ¿qué hay real detrás de «It», Pedro?

– Pedro Aniorte. Pues, mira, «It» (como ya has comentado varias cosas sobre la novela) se publica en el 86 y coincide con una época de una enorme productividad e inspiración del escritor. Además, ahí confirma su buen estado de formas en esa década. Fue la novela más extensa hasta la fecha del escritor.

Además, yo recuerdo (fíjate, esto ya es una anécdota personal) tú me prestaste ese libro, no sé si te acuerdas de eso. Lo recuerdo como si fuera ahora, porque lo primero que me sorprendió fue su grosor. Era un ladrillo tremendo. O sea, además era una edición de Plaza & Janes que me prestaste en tapa blanda. Además, se veía bastante usada, se veía que le habías dado bastante uso al asunto. Estaban muy marcadas todas las arrugas en la tapa, y tenía una portada en negro así con el nombre del autor, «Stephen King», como en unas letras como en un espejo o cristal roto, debajo venía el título de la novela y en el centro aparecía una foto de un niño así con la boca abierta y también ensangrentado. O sea, era ya evocador, ¿verdad?, de lo que nos íbamos a poder encontrar.

Pues, bueno, para completar un poco todo lo ya has ido comentando tú anteriormente sobre la novela, parece que la chispa que le sirvió a King como detonante para escribir la novela se dio al cruzar un viejo puente de madera en Colorado. Estaba atravesándolo  y recordó una historia sobre un trol que vivía bajo un puente. Pues, a partir de ahí comenzó a desarrollar su siguiente obra.

El puente lo trasladó metafóricamente al libro, donde un extremo representaría la infancia y el otro sería la madurez. Ya sabes que se dan esas dos fases en esa novela, ¿verdad? Y el puente como tal, al fin y al cabo sería representar ese paso de una etapa a otra.

– Iñaki Tovar. Esto, ahora que lo estás comentando, amigo, recuerdo perfectamente el primer capítulo de la novela que (bueno, no estoy haciendo mucho spoiler a nadie) digamos que empieza con un asesinato, con el primer asesinato de Pennywise. Y justo en un puente ese asesinato. O sea, el primer asesinato de la novela es en un puente. No sabía yo que estaba basado en el trol debajo del puente, el mito nórdico.

– Pedro Aniorte. Efectivamente. Pues así es, así es. Ese fue el detonante o el chispazo inicial para escribir la novela. Entonces, ese viejo puente de madera al final sería la propia ciudad de Stephen King, él vivía en Bangor. Y el trol que vivía debajo pues se materializado, como todo el mundo puede saber, en Pennywise, que habitaba bajo la ciudad en el sistema de alcantarillado.

De hecho, esas interminables alcantarillas de la ciudad, en este caso de la novela, es Derry. Esas interminables alcantarillas de Derry fueron imaginadas por Stephen King gracias a un comentario que le hicieron sobre el propio sistema subterráneo que existía en la ciudad donde vivía. Alguien, en algún momento, le dijo que aparentemente se podía poner una canoa en una alcantarilla en un extremo de la ciudad, y podía aparecer en el extremo totalmente contrario. Además, habían muchos planos de ese alcantarillado que se habían perdido, y era tremendamente fácil extraviarse ahí abajo.

¿Qué decidió, entonces? Pues que quería plasmar todo eso en un libro, y finalmente lo hizo. O sea, convirtió Bangor (que era su ciudad) en Derry.

– Iñaki Tovar. Qué fuerte. O sea, y al final ese laberinto con la criatura monstruosa en el centro, ¿no?

– Pedro Aniorte. Correcto, así es. Fíjate con qué poco (o mucho, según se mire) Stephen King era capaz de crear historias y novelas geniales. O sea, un puente, una antigua historia sobre un trol y un comentario sobre el sistema de alcantarillado de su propia ciudad fue lo que hizo falta para desarrollar toda una trama de uno de sus bestsellers

Luego, si ya nos metemos un poco más de profundidad, lo que es «Eso», la cosa que tomaba diferentes formas según los miedos de la gente, sobre todo la figura principal del libro sin duda es Pennywise. Pues, entonces, una de esas formas que, como digo, era capaz de adoptar «Eso». Se cree que King se basó en el asesino en serie John Wayne Gacy, que además asignó a 33 chicos jóvenes entre el 72 y el 78, fue condenado a pena de muerte por inyección letal y, además, ejecutó esta pena en el 94. O sea que pasó a mejor o a peor vida (bueno, no sé qué desearle a este individuo).

– Iñaki Tovar. O sea que al final el terror a los payasos, la coulurofobia, está basada en algo real, ¿no? O sea, había un tío que se disfrazaba de payaso y mató a 33 niños, ¿en serio?

 Pedro Aniorte. Correcto, eso es lo que te iba a comentar. O sea, Gacy, el asesino en serie, había creado un personaje que era poco el payaso. O sea, se disfrazaba de payaso para fiestas infantiles, servicios sociales y tal. Y bueno, una vez se descubrieron todas las atrocidades que llevó a cabo este individuo. Se le llamó «el payaso asesino», así como suena. Todo eso le da todavía un aspecto más siniestro y aterrador a Pennywise, una de las figuras, ya te digo, capitales en el universo de Stephen King.

– Iñaki Tovar. Muy bien, muy bien.

– Pedro Aniorte. Así que, bueno, pues eso es un poco esos hechos reales en los que se basó el autor y, ya sabéis, si tenéis agallas para sumergiros en las más oscuras y terroríficas cloacas, no lo penséis. «It» es una gran novela para estas vacaciones estivales.

– Iñaki Tovar. Bueno, sin duda. Yo había leído también, amigo, que una de las cosas que le inspiró a King para la novela fue el payaso de McDonald’s, el famoso Ronald McDonald. Supuestamente se lo encontró en un viaje en avión, se le sentó al lado (porque no sé qué movida había, que había un payaso de Ronald McDonald dentro del avión) y su aspecto le pareció más terrorífico que simpático.

Fíjate que yo creo que han tenido muchos problemas. Cuando se estrenó estas nuevas adaptaciones cinematográficas, se quejaron las asociaciones de payasos, y cualquier empresa que utilizase los payasos, como reclamo, porque es que realmente le hemos pillado miedo. 

– Pedro Aniorte. Sí, es cierto. Además, si te das cuenta,  entre las dos versiones de payaso, de la primera adaptación cinematográfica (ese telefilm que hubo) y lo que son ahora los dos capítulos de 2017 y 19, la apariencia es totalmente diferente; pero ambas son totalmente aterradoras.

Sí que es cierto lo que tú comentas del payaso de McDonald’s que quizás en la primera adaptación ese estereotipo o esa imagen te pueda recordar mucho más a Ronald McDonald que lo que es esos dos segundos episodios donde de verdad Pennywise tiene un aspecto terrorífico, totalmente terrorífico.

– Iñaki Tovar. Yo te dejo. Cerramos este primer Pecado Digital Basado en Hechos Reales con una curiosidad. Ya no es un hecho real, es una curiosidad, pero que a mí la verdad es que me trastoca. Digo «¿será causalidad? Qué casualidad más grande«. No sé si conoces el hecho, amigo, de que ya sabes que la criatura de Pennywise salía, digamos, cada 27 años. Se quedaba 27 años hibernando y luego salía, se alimentaba y se volvía a hibernar 27 años. Así está estructurada la novela.

Pues, qué casualidad que la primera adaptación que se hizo de la novela de Stephen King fue justo 27 años después de que se publicase el libro. Primera casualidad. La siguiente, la adaptación, la nueva que hemos visto estos últimos años, es justamente 27 años después de la primera adaptación cinematográfica con la miniserie.

– Pedro Aniorte. ¿Tú crees que eso está escogido?, ¿cómo lo ves tú?

– Iñaki Tovar. Sí, creo que tiene alguna conexión. No lo sé, me parece demasiado. No sé, a no ser que los productores lo buscasen a propósito. Me parece una causalidad de esas muy chulas.

– Pedro Aniorte. Pues está realmente bien hilado, la verdad.

– Iñaki Tovar. Bueno, amigo, pues sigamos. ¿Qué más tienes?

– Pedro Aniorte. Pues, mira, vamos a ver. Después de haber un poco revisado «It», que es, como decíamos, una de las grandes obras de Stephen King, yo me he ido a sus principios, a sus comienzos. La siguiente obra que quería traer es «Carrie», ¿vale?

Esta fue una novela, fue la primera. Al final fue la primera novela que se publicó de Stephen King. Si bien no fue la primera que escribió él, fue la cuarta, pero sí que al final llegó a manos de los editores y fue la primera novela que vio la luz, de Stephen King.

Se publicó, en este caso, en 1974. A partir de esa publicación, pues supuso dedicación exclusiva y a tiempo completo como escritor, del autor, puesto que anteriormente había ido compaginando otros trabajos  con esta afición a la escritura.

Pues, como muchas de las otras de sus obras, pues ésta también acabó convertida en película (ahora hablaremos un poco de ella también). En este caso, la primera adaptación (ya que ha habido varias versiones) se llevó a cabo dos años después de la publicación de la novela y la hizo Brian de Palma, el gran Brian de Palma, en el 76.

Como tal, la novela originalmente, Carrie, estaba siendo concebida para ser simplemente una historia corta para un revista, tomando una idea, pues, de una joven que tenía poderes psíquicos como la telequinesis. Pero, tras unas páginas escritas, Stephen la descartó y acabó en la basura. Pero, por suerte para nosotros, su mujer Tabitha la rescató (además, Tabitha también era escritora), la rescató y le animó a completarla. Y, una vez que hubo acabado, pues la tituló. La tituló «Carrie», que además es el diminutivo de «Carrietta White» que al fin y al cabo es la protagonista de la historia.

Mira, para meternos un poco más en ello y saber cuáles fueron esos hechos reales en los que se basó King para completar esta obra, pues tendríamos que decir que al fin y al cabo la modelo que cogió para crear su personaje principal (Carrietta White, como decía) fue una compañera suya de clase, del instituto. De hecho, King comentó en alguna ocasión (no sé si en alguna entrevista o algo así) que Tina, que era el nombre de su compañera, había sido eso. Había sido compañera suya en la escuela primaria de Durham y que la joven era objeto de burlas constantes. No porque fuera una chica estúpida (que no lo era, para nada) o porque su familia fuera peculiar (que en este caso sí lo era y, además se ve reflejado muy bien en la obra). O sea, era sometida a bullying básicamente porque llevaba la misma ropa a la escuela todos los días, básicamente.

– Iñaki Tovar. Qué malos que somos los niños, hemos sido los niños con el tema de hacerle bullying por ese tipo de tonterías a la gente.

– Pedro Aniorte. Pues sí. Entonces, se basó en esta chica, en su compañera de clase, y con ese recuerdo personal empezaba a darle forma, pues, a su protagonista. Además, como te decía, sufría bullying en la escuela y además tenía una madre que, a diferencia de la madre de Carrie en la novela (la mamá de Carrie era una fanática religiosa total), en este caso la madre de Tina era una fanática, pero una fanática del luego (una ludopatía).

Al fin y al cabo, King se preguntó cómo sería tener una madre así, y eso lo exportó directamente a su novela, dándole ese toque. Cambió ese fanatismo por el juego, esa ludopatía, lo cambió por ese fanatismo religioso, que yo creo que es todavía algo más oscuro, un poco más que se adapta muy bien a lo que es el terror y al género que creó Stephen King.

– Iñaki Tovar. Además, Stephen King lo ha tocado muchas veces el tema del fanatismo religioso. Estaba pensando ahora en la villana de la niebla, la peli de la niebla, ¿te acuerdas?

– Pedro Aniorte. Qué maravillosa, qué maravillosa.

– Iñaki Tovar. Muy interesante todo lo que estás comentando. ¿Alguna curiosidad más de Carrie?

– Pedro Aniorte. Sí, sí, por supuesto. Además, fíjate, ya tenemos la protagonista principal en la que se basó (que es Tina, su compañera), pero aparte de eso ya sabes que Carrie, en este caso, tenía esos poderes mentales de telequinesis Pues todo eso, para terminar de moldear el personaje, le aplicó ese poder de la telequinesis porque se había interesado en esos temas.

De hecho, acababa de leer un artículo publicado en la revista Life sobre esta especie de poder en el que se precisaba que los adolescentes podían ser, en principio, las personas que más cerca estaban de desarrollar esos poderes telequinéticos. Y especialmente las chicas que se encuentran justo en el momento de su primera menstruación. Eso lo plasma totalmente, así pero punto por punto, en la novela. Todo esto de la primera menstruación y esos poderes telequinéticos aparecen tal así, en lo que es la novela.

Incluso, como os he dicho antes, Stephen King compartía su afición por la lectura mientras desempeñaba otros tipos de trabajo, como pudo ser conserje y posteriormente profesor de inglés. Eso también, al fin y al cabo, le sirvió de inspiración para el escenario de la novela, porque el escenario de la novela fue pues eso: un instituto con esta chica y con esos poderes de telequinesis.

Así que, para concluir un poco (si te parece, Iñaki), si queréis adentraros en el mundo de Stephen King, la mejor manera quizás sea con esta primera novela, porque os espera (y no quiero desgranar absolutamente nada) un final apoteósico. Así que, apuntaos bien el título, es: «Carrie».

– Iñaki Tovar. Además, es el típico final de «¡dios!«. Por cierto, vais a estar diciendo «¡es que se lo merece!«. 

– Pedro Aniorte. Efectivamente. No quería decir nada.

– Iñaki Tovar. Es que da gusto verlo.

– Pedro Aniorte. Claro, claro. No quería decir yo nada, pues eso, para no hacer spoiler; pero es que el final es, como decía, apoteósico.

– Iñaki Tovar. Es apoteósico, y no solo es ese final en el baile del instituto (que no develaremos nada más), son muchas cosas. Por cierto, un detalle, es la primera peli de John Travolta, no sé si te acuerdas.

– Pedro Aniorte. Es cierto, es cierto.

– Iñaki Tovar. Un John Travolta melenudo, da gusto verlo; pero es que me quedo todavía con algo más, con la verdadera última escena de la peli, que sabéis que es como el jump scare más famoso de todos los tiempos, con esta Carrie arrodillada delante de una tumba. No diremos nada más.

– Pedro Aniorte. No, no.

– Iñaki Tovar. Menudo hijastro el Brian de Palma.

– Pedro Aniorte. Efectivamente. La verdad es que, sinceramente, es una adaptación genial de lo que es la novela. Es una adaptación maravillosa. Y todo lo que son realmente esos puntos oscuros, esos puntos de verdad tan interesantes en la novela: cómo explora muy bien cómo es el carácter de la madre, cómo influye en la hija y cómo todo ese cúmulo de ira va desembocando y al final acaba estallando. Brian de Palma realmente lo lleva a la película de una manera excepcional.

Bueno, no quiero desgranar mucho más, pero, vamos, es algo que realmente merece una lectura y merece sentarte un rato en el sofá y disfrutar de esa peli.

– Iñaki Tovar. Bueno, pues vamos a por el siguiente pecado digital basado en hecho real.

– Pedro Aniorte. Pues ahora la siguiente obra que me gustaría comentar de Stephen King y en la que se basó en hechos reales también, fue «Misery», en este caso. Yo la catalogo como terror psicológico en estado puro. Así es como podría definir yo esta novela.

Se publica en el 87. Bueno, a modo de sinopsis, podría decir que la trama se centra en un exitoso escritor de novela romántica, un tal Paul Sheldon, que sufre un accidente. El hombre despierta con graves heridas en casa de una enfermera que era gran admiradora del escritor y de su trabajo.

Hasta ahí todo fíjate que bien. Fíjate que he tenido un accidente y, además, me encuentro con una profesional que me está cuidando. Pues, bien.

Conforme avanzamos en la novela, vamos descubriendo que las intenciones de Annie (que es esta enfermera) van más allá del cuidado del escrito, forzándolo a que reviva a Misery, porque Misery no es ni más ni menos que la heroína de sus novelas. Ya que Paul, el escritor, lo que había decidido había sido acabar con la protagonista porque quería abandonar esa comedia romántica y quería explorar otros géneros literarios. Entonces, había decidido dar final a la saga y había matado a Misery.

Pues, esta enfermera psicópata no quería que fuese así. Entonces, está cuidando al escritor, pero a la vez lo está obligando un poco a que retome todo aquello.

¿En qué se inspiró? ¿Cuáles fueron los hechos reales, básicamente, para que llevase a cabo esta obra Stephen King? Pues, mira, se inspiró básicamente en una novela corta titulada «El hombre que amaba a Dickens». En ella se cuenta cómo un hombre es secuestrado y obligado a leer incansablemente a Dickens a su captor. A partir de ahí, pues Stephen King le da una vuelta de tuerca a lo que es la historia y acaba escribiendo «Misery».

Es que llegó un poquito más, por eso decía lo de la vuelta de tuerca. Llegó más lejos, porque planteó lo siguiente: ¿y si el prisionero hubiera sido el propio Dickens y el secuestrador lo hubiera obligado a escribir a su voluntad? Eso es lo que al fin y al cabo trata en esta novela, en «Misery». ¿Qué pasa? Que también, al fin y al cabo, bueno eso fue un poco el punto de partida de lo que es la obra; pero King lo que quería también reivindicar en esta obra era que contenía una dura crítica a la reacción de desaprobación que tuvieron parte de sus lectores (los lectores más acérrimos) a la novela que King publicó en el 84, que fue «Los ojos del Dragón». Con esta gran novela, King se apartó un poco de lo que era el género de terror y apostó un poco más por la fantasía épica, y eso no se lo perdonaron algunos de sus fans más acérrimos (como decía).

– Iñaki Tovar. Amigo, sabes que King ha escrito con seudónimo en varias ocasiones, para poder hacer sus propios experimentos creativos.

– Pedro Aniorte. Sí, sí. No recuerdo ahora cuántas novelas eran, pero creo que eran ocho novelas en las que había publicado con un seudónimo. Sí, creo que eran ocho novelas.

– Iñaki Tovar. Además, él recurrentemente (si te has dado cuenta) en la mayoría de sus novelas el protagonista, o uno de los protagonistas, es un escritor.

– Pedro Aniorte. Sí, sí. Está claro, está totalmente reflejado. Siempre es así. Además, en la siguiente que vamos a tratar también es otro escritor, que la he dejado para el final porque probablemente es la que a mí más me guste. Pero, bueno, vamos a terminar con «Misery».

Ya te decía, un poco lo que quiero que sepa toda la gente que lo está escuchando aquí es que, al fin y al cabo, tenéis en esta obra un trasfondo oscuro de la propia enfermera. No quiero desvelar muchas cosas más, pero aparte de ser una enfermera psicópata pues tiene ahí otro trasfondo oscuro. Hay un pseudo síndrome de Estocolmo por parte del escritor secuestrado, y acaba en un violento final.

– Iñaki Tovar. Es Stephen King.

– Pedro Aniorte. Y además que esta es una de las obras más adaptadas de Stephen King. Es decir, por un lado, para el que quiera acercarse a lo que es «Misery», lo puede hacer por medio de la novel directamente, o bien podéis sentaros a ver la película de 1990. Además que esa película fue un éxito comercial y de crítica.

– Iñaki Tovar. Fue, vamos, espectacular.

– Pedro Aniorte. De hecho, fue ganadora del Oscar a mejor actriz. Entonces, ahí tenéis un peliculón.

Por otro lado, también se ha hecho una obra de teatro. No con tanta repercusión o con tanta fama, pero bueno, hay una obra de teatro también sobre «Misery».

Luego, dos apuntes más que quería daros sobre esta obra. Uno: hay guiños a la novela hasta en videojuegos, como es el caso de la séptima entrega de la exitosa saga de «Resident Evil» (que tú la conoces seguro).

– Iñaki Tovar. Ostra, claro que sí; pero no tenía ni idea de que estaba basada en algo de «Misery».

– Pedro Aniorte. Pues en la séptima entrega, en «Resident Evil 7», hay escenas totalmente basadas en esta novela, en donde efectivamente aparecen. No es el escritor y la enfermera, pero sí todo ese escenario se ve traslocado a lo que es el juego. ¿Vale? Es un poco un guiño a esa novela.

Por último, por si todo esto fuera poco, los que queréis un poco acercaros a «Misery», tenemos hasta referencias a adaptaciones musicales. Es decir, si a vosotros os gusta (como es mi caso) ese sonido de guitarras afiladas de la música metal (que a mí me apasiona), no dejéis de darle una escucha al tema «Misery Loves Company» del disco «Stage of Euphoria» de Anthrax. Anthrax es uno de los cuatro grandes del thrash metal americano, junto con Slayer, Megadeth y, como no, mis queridísimos Metallica. Entonces, ese tema, ya os digo, está un poco también basado en esta novela.

Fijaos si tenéis cosas con las que podaos acercaros a ella. Por tanto, si no lo habéis hecho ya, estáis tardando. De la manera que más os apetezca y en el formato que más os guste de esta formidable obra que, además, para muchos es la mejor de Stephen King.

– Iñaki Tovar. Brutal, absolutamente brutal. No puedo estar más de acuerdo. La peli es, vamos, es obra maestra muy accesible. La podéis ver ahora mismo, la recomiendo. Pedro, no sé tú, pero yo si cierro los ojos y pienso en «Misery», lo que estoy acordándome es de unos pies y un mazo en alto. Es el momento de mirar hacia otro lado y con los dientes apretados. ¡Dios!

– Pedro Aniorte. Qué fotograma, qué fotograma. De verdad, impresionante. Son de esos que se te quedan grabados en la memoria para siempre, para siempre.

Bueno, pues ahí tenemos «Misery» bastante bien desgranada. Tenéis bastantes opciones con las cuales podéis, pues eso, acercaros a esta novela.

– Iñaki Tovar. Muy bien, pues vamos con esos últimos hechos reales. Ilumíname en esta última parte.

– Pedro Aniorte. Pues, mira, yo he dejado para el final un poco la novela que a mí más me gusta de Stephen King. No quiere decir que sea la mejor, por supuesto; pero sí que la que más me gusta y, sobre todo, lo que más me gusta es la adaptación cinematográfica. No es otra que «El Resplandor» («The shining» en inglés, por si alguno se quiere aventurar a leer la novela en inglés o quiere ver la película en versión original). Creo que no hace mucha falta de mucha presentación de este clásico de la literatura y del cine.

«El Resplandor» es una novela que se publicó en el 77, y se llevó a la pantalla tres años más tarde (en el 80) por el genial Stanley Kubrick, con lo cual ya tenía un marchamo que sabíamos que eso iba a ser básicamente oro en paño. Esta película, sin duda, con el paso del tiempo ha acabado convirtiéndose en una película de culto. Incluso, podría decir que hasta se ha convertido en un ícono pop, porque hay diseños de camisetas, posters, hay lo que quieras de esta película, de decenas de la propia película.

– Iñaki Tovar. «Here is John», el famoso.

– Pedro Aniorte. Efectivamente. Ya sabes tú que el doblaje es totalmente diferente justo en esa secuencia, dice «here is Johnny«; pero, bueno.

– Iñaki Tovar. Es uno de esos tristes casos que voy a decir que el doblaje español es malísimo.

– Pedro Aniorte. Bueno, pues ahora haré yo mención sobre algo del doblaje, porque tiene hasta su pequeño punto. Bueno, pero ahora lo avanzaremos.

Mira, para no destripar un poco lo que es la obra, aunque dudo mucho que haya alguien escuchando ahora mismo que no recuerde cada página del libro o cada plano de la adaptación cinematográfica. No obstante, y simplemente a modo de sinopsis, podemos decir que la obra relata la historia de Jack Torrance (interpretado en la película por otro grande, por Jack Nicholson). 

Jack Torrance era un escrito que se encuentra en un momento de estos de estancamiento profesional y que no consigue avanzar en la novela que está escribiendo. Y, de repente, pues le ofrecen un puesto como vigilante y operario de mantenimiento en un hotel de Montaña, que durante la temporada de invierno suele quedar incomunicado y necesita de algún cuidado.

¿Qué pasa? Pues el bueno de Jack dice «pues a mí eso me parece el lugar ideal, por lo que es lo aislado del hotel«, y así se puede centrar y reencontrarse un poco con la inspiración necesaria, y darle ese empujón que necesitaba el libro. Por tanto, decide aceptar el puesto y se muda al hotel con su mujer y con su hijo. ¿Qué mal puede ir ahí? ¿Hay algo que pueda ir mal?

Pues, bueno, él piensa «yo recibiré un buen salario por un trabajo que, a priori, pues no es muy complicado, no me va a suponer demasiado y, además, voy a contar con un tiempo precioso y más que suficiente para poder escribir. Pues ya está, no puedo pedir más, sinceramente«.

Al final, ese aislamiento en ese inmenso edificio, seguro que ahora mismo tienes la imagen de cuando Jack y su familia abren las puertas y entran en ese majestuoso edificio. Seguro, seguro que lo tienes.

Bueno, pues el aislamiento en ese inmenso edificio al final (que además lo necesitaba el bueno de Jack) no acaba siendo tan productivo como él suponía para su desempeño como escritor, y termina afectándole psicológicamente, lo que desatará terribles consecuencias para la propia familia.

Además, como fácilmente podemos imaginar, tanto la profesión del personaje principal de la novela como parte de la personalidad y los problemas de Jack Torrance son el propio reflejo de Stephen King. O sea, ya lo hemos dicho antes, un escritor…

– Iñaki Tovar. Adicciones, ¿no?

– Pedro Aniorte. Efectivamente, adicciones, en este caso al alcohol; sus desajustes emocionales y problemas con el alcohol de Jack en el libro son los propios problemas de Stephen King. Él desarrolló un alcoholismo que arrastró durante toda una década.

– Iñaki Tovar. Alcoholismo y cocaína. Él mismo ha reconocido que, por ejemplo, «It» la escribió puesto de coca hasta las trancas.

– Pedro Aniorte. Bueno, y también «Misery», porque él dice que era consciente totalmente cuando estaba escribiendo sobre Annie, sobre la enfermera; pero él iba, pues eso, muy puesto (como tú dices).

Bueno, pues sin salirnos un poco de lo que es «El Resplandor». Ya te digo, coincidió esa época en la que, pues bueno, arrastraba ese alcoholismo durante toda esa década.

Otra evidencia del escritor, en este caso, que plasma en la novela es el marco donde se desarrolla la historia. El marco donde se desarrolla es el hotel Overlook, ese gigantesco y fantasmagórico hotel completamente vacío. Pues, bueno, durante un viaje a Colorado, Stephen King se alojó una noche con su mujer en el hotel Stanley de Estes Park, al Norte de Denver. Ahí es un parque precioso en las montañas rocosas.

Era un hotel, este hotel Stanley, que no atravesaba su mejor momento. Además, según parece estaba casi al borde de la quiebra. Si a eso le sumábamos que se encontraba en temporada baja, pues el resultado fue que Stephen y su mujer pasaron la noche completamente solos, sin ningún otro huésped en el hotel. Algo que queda reflejado perfectamente en la novela.

Además de eso, a King y a su mujer los alojaron en la habitación 217. Esta habitación no aparece directamente en la novela ni ante la película. No es la 217, pero sí una muy cercana, que es la 237, y es una habitación que tiene peso propio en toda la trama.

– Iñaki Tovar. Desde luego, otro de los momentos cumbres del cine de terror.

– Pedro Aniorte. Efectivamente. Además, el autor relataba (Stephen King relataba) que esa noche soñó cómo su hijo le ha perseguido. Y, bueno, si tú la piensas, un niño pequeño perseguido en un hotel pues seguro que te viene una imagen muy típica de esa película.

Bueno, al despertar se levanta, dice que se enciende un cigarrillo y mientras se lo fuma sentado en una silla contemplando las montañas rocosas por la ventana, empieza a darle forma a toda la novela y completa el esqueleto de la misma con todas esas vivencias en el tiempo que tardó en apurar el cigarrillo. O sea, en ese mismo momento, conforme se levantó de su sueño, ya tenía hilvanada totalmente la novela.

Yo ahora mismo lo que tengo en mente sinceramente es al pequeño Danny recorriendo esos inmensos pasillos con su triciclo, o a Wendy (la mujer de Jack) con ese peculiar e inseparable doblaje de Verónica Forqué que a mí, de verdad, le da su punto, de verdad.

– Iñaki Tovar. Que quede claro que, cuando he dicho que el doblaje es pésimo, no lo decía por Verónica Forqué, que me encanta, porque le pega a Wendy la voz de Verónica.

– Pedro Aniorte. Efectivamente. Muy sumisa, ¿verdad? Claro, efectivamente.

– Iñaki Tovar. No es para nada una voz profesional, parece una voz totalmente amateur. Vamos, recomiendo encarecidamente, si alguien va a ver la peli, que la vea en versión original.

– Pedro Aniorte. Sí, es cierto. Yo también, pero el doblaje tiene ese regustillo un poco, digamos, cutre que a mí hasta me hace un poco de gracia. Bueno, cuando yo recuerdo a Wendy, otra de las imágenes es empotrada en una esquina del baño mientras su marido intenta abrir la puerta cerrada a hachazo limpio. O sea, el simple hecho de recordar eso hace que se me pongan los pelos como escarpia, de verdad.

Creo que ya está bien de spoiler por ahora, pero es que es algo que quería un poco traer a aquí, porque son dos escenas míticas dentro de lo que es el cine ya contemporáneo.

– Iñaki Tovar. A mí me gustaría romper una lanza, porque parece que cuando hablamos de «El Resplandor» solo hablamos de la película. Bueno, de hecho ya sabes que para Stephen King es su peor película. O sea, Stephen King odia la adaptación que hizo Stanley Kubrick de su película. De hecho, él escribió un primer guión para que fuese adaptado por Stanley Kubrick, y Stanley Kubrick lo rechazó porque no veía eso cuadrado en imágenes.

Entonces, Stephen King odia la peli. De hecho, años después (muchos años después) se hizo una segunda peli de «El Resplandor» que ha pasado sin pena ni gloria (porque la verdad es que es un castaña), pero es con la que está mucho más de acuerdo Stephen King.

Yo lo que quería, amigo Pedro, era romper una lanza a favor de lo que es la novela. Si os gusta la peli y de verdad os dio miedo, la novela es absolutamente aterradora, muchísimo más rica en un montón de detalles y, lo más importante, con un final totalmente distinto, que cambia totalmente el significado de todo. Un final apoteósico.

– Pedro Aniorte. Perfecto. Así es. Estaba hablando de la película básicamente porque a mí sinceramente y personalmente me parece una adaptación de 10. De verdad.

Si no la has disfrutando, estás tardando ahora en bajar las persianas del salón, ponerte el Netflix y esta noche seguro que no vas a dormir a pierna suelta. Eso lo tengo clarísimo.

Pero también es verdad, también es verdad (como tú dices) que, para todas estas noches de verano, un capítulo cada noche hace que tengas las peores de las pesadillas leyendo ese libro. De verdad, es el maestro del terror y el libro, como tú dices, supera la película. Si bien es cierto que para mí la película es, como ya os decía antes, de 10.

– Iñaki Tovar. Pues que sepas, amigo (que tal vez no lo sepas), que con motivo de aniversario se restauró una copia de «El Resplandor» en 4K. Maravilloso, full glory, y está la versión del director (bueno, que en realidad no es la versión del director, es la edición completa), que es la que se estrenó en América y que dura como casi 40 minutos más, y que nosotros no hemos visto aquí. Si tú solo has visto la versión doblada al español (igual que yo), pues solo hemos visto la película, digamos, en su montaje cutre europeo, no el full length edit que se estrenó en América y que dura más de media hora. Estoy deseando verla.

Lo que pasa es que la película solo está doblada en latino (que no mola para nosotros). Eso, hay que verla en versión original, que es lo que yo voy a hacer ahora, aprovechando que me has refrescado la memoria y me han entrado unas ganas terribles. Yo os recomiendo a todos que veáis ese extended cat.

– Pedro Aniorte. Pues, entonces, ya tengo yo también una tarea pendiente, que la verdad es que desconocía y ya me has puesto totalmente los dientes y la cosa.

– Iñaki Tovar. Bueno, amigo, pues oye, me ha encantado. Espero que a vosotros también, queridos pecadores y pecadoras. Me ha encantado esta sección. Creo que ha habido muchos detalles curiosos que desde luego, por lo menos a mí, me han despertado unas ganas terribles de ver todas y cada una de estas cuatro obras que ha comentado Pedro.

Podéis esperar tener a Pedro por aquí. En el especial de agosto también prepararemos algo, ¿verdad, Peter?

– Pedro Aniorte. Sí, seguro que sí.

– Iñaki Tovar. Nos veremos en el especial de agosto.

– Pedro Aniorte. Seguro que sí.

– Iñaki Tovar. Y, por supuesto, si tenéis aportaciones o más datos basados en hechos reales o curiosidades, por favor comentarlos. Estaremos encantados de verlos con vosotros en las redes sociales, con el hashtag #pecadoresdigitales.

Amigo Pedro Aniorte, muchísimas gracias por tu colaboración y la currada que te has pegado.

– Pedro Aniorte. Iñaki, ha sido un verdadero placer. Estoy deseando poder unirme en la siguiente entrega y, bueno, haceros un poco más ameno a todos estos días de verano, que seguro que los vais a aprovechar un poquito más con todas estas recomendaciones, como tú bien dices, frikulturales.

– Iñaki Tovar. Muy bien, amigo, pues descansa y muchísimas gracias, pecador. Adiós.

– Pedro Aniorte. Un abrazo, adiós.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Suena tráiler de serie]

¿Qué ha pasado? ¿Qué es esto?

Es como un muro, pero invisible.

Phill…

Creo que no te oye.

¡No, no, no! ¡Detenga el Camión!

¡Aaaa!

¿Estáis bien?

Aquí no hay nada bien. ¿Quién eres tú?

Todos me llaman Barbie.

¿De dónde ha salido?

No tengo ni idea.

¿Qué está pasando?

¿No es evidente? Nos están atacando.

El ejército no sabe lo que es.

¿Qué pasa si esto dura semanas? ¿Les decimos la verdad?

¿Me estás amenazando?

Creo ye ha frito el cerebro.

Estás enferma, Angie, pero yo te voy a curar.

¡Socorro!

No está aquí, pero aparecerá.

No podemos determinar ni el origen ni la composición de la cúpula.

Estamos bajo una cúpula.

Joe, ¡corre, corre!

Ha cortado las carreteras.

No solo la carretera, toda la ciudad.

Estamos atrapados.

Si estamos unidos, saldremos de esto.

Me pertenece, es mío.

Ahora que estamos atrapados, ningún secreto está a salvo.

¡Que alguien me ayude!

Es el juicio final.

Vamos a morir aquí.

Bien, coged un bol para hacer ensaladas, de estos transparentes (los estáis imaginando, ¿no?, como una media circunferencia), dadle la vuelta, agrandadlo por 50 millones de kilómetros, lo colocáis encima de un pueblecito de Maine llamado Chester’s Mill y dejáis ahí a todo el mundo atrapado. Nadie puede entrar, nadie puede salir y ahí os quedáis, con el aire que quede dentro y hasta que el cuerpo aguante. Ese, pecadores y pecadoras, es el argumento de «La Cúpula» de Stephen King.

Pues sí, una lucha contra el reloj. Ya os digo, imaginaos en esa situación: de repente todos atrapados por una especie de barrera invisible. Los pájaros chocan contra ella, los aviones chocan contra ella, el ejército no puede entrar, no puede escavar por debajo, no se puede penetrar por ningún sitio, el aire va a ser limitado, los recursos van a ser limitados, los secretos de la peña van a ser expuestos. Ahora, a todo ese cóctel añádele un toque de psicópatas asesinos en medio de la población, añádele un toque de fantasmas y añádele un toque de extraterrestres. Fijaos cómo es Stephen King a la hora de componer historias.

En este caso, esta serie que os traigo es llamada «La Cúpula» basada en la novela «Under The Dome» («Bajo la Cúpula», de Stephen King). Yo me leí esa novela en verano, fue una de esas novelas de verano que la verdad es que me encantó, me encantó. Es una historia que en principio parece sencilla, pero que desarrolla una trama muy interesante.

En la serie que estrenó la CBS en 2013, y que estaba producida por Steven Spielberg, la verdad es que captan buena parte de ese espíritu de la novela. De hecho, el propio Stephen King también está metido como coproductor de la serie. Aunque es interesante destacar que hay bastantes diferencias. Normalmente los guionistas sabéis que se suelen tomar bastantes licencias, sobre todo las productoras, para alargar y estirar el chicle más de la cuenta.

La novela es algo muy cerrado, que digamos que está todo mejor condensado, y en la serie es verdad que haberlo alargado hasta tres temporadas quizás se ha pasado un poco de la raya; pero eso no quita que siga siendo una serie muy entretenida, muy de blockbuster de misterio de verano. La podéis disfrutar ahora en lo que queda de los meses de julio y agosto. Puede ser una serie bastante entretenida, donde ya os he dicho todos los ingredientes que vais a encontrar, con algunos actores digamos de segunda fila pero muy reconocibles. Los típicos secundarios de otras series aquí son los protas. Ya os digo, una serie muy disfrutable que os recomiendo.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Suena música]

Cómo mola Enya, cómo mola Enya. O sea, hace uno los últimos pecados digitales hablamos de Vangelis, que era para echarlo de comer aparte; pero la artista irlandesa Enya nos ha dejado momentazos en su carrera, como este tema Boadicea. Os lo traigo hoy aquí, en el especial monográfico de Stephen King porque forma parte de la banda sonora de «Sleepwalkers» o, como se titula aquí en España, «Sonámbulos».

Una peli no de las mejores películas de Stephen King, sin duda, pero bueno, tiene su puntillo también. No sé si la recordaréis, pero son una madre y un hijo que pertenecen a una especie de raza de bichos raros antropomórficos felinos que necesitan extraer la fuerza vital de las vírgenes, así tal cual. A parte, contenía escenas muy fuertes porque se tocaba el tema del incesto de una manera gráfica. Entonces, para la época fue algo fuerte cuando se estrenó.

Ya os digo, no es que sea una de las grandes películas de Stephen King. Es una de las pocas que ha adaptado él personalmente. O sea que él se «preocupó» o quiso preocuparse de que la adaptación fue lo más fiel al libro posible; pero no tuvo una buena recepción de la crítica. Eso sí, yo he de reconocer que la recuerdo con cariño y como a una peli que mí me impresionó. Yo era joven, estamos hablando de una peli de los años 90, y cuando vez una peli ahí con bichos (en este caso eran hombres y mujeres gato) desgarrando con un poco de gore, un poco de sexo, algún efecto especial interesante, pues ya solo por eso merece la pena revisitarla (si te gusta el regustillo ese noventero).

Aquí, pues, Enya fue reclutada para esta canción de su primer álbum. De hecho, Enya fue descubierta por la BBC, que le encargó una serie de canciones para un documental que estaba preparando sobre los celtas. A la BBC le gustó tanto que la animó y le montó un sello discográfico para lanzar a Enya como lo que conocemos hoy en día.

Aquí, en la peli, se convierte como en el life motive, hasta que es de esas cosas. Cuando yo me puse a pensar en temas musicales de Stephen King es cierto que me venían a la memoria algunos, como los de thrash metal que ha comentado Pedro antes en su sección, de Anthrax o también de Pet Sematary (que seguro que Pedro ahora, si lo escucha, le recorre una sonrisa). «El Cementerio de Animales» también tiene una canción de metal bastante potente, que es Pet Sematary. Así mismo, AC/DC ha llegado a hacer una canción, máximo un overdrive, para la peli que os he comentado de Stephen King. Pero, bueno, aquí tenemos un tema musical que sin duda tiene que estar en vuestras playlist porque es evocador, es misterioso. The Fugees también lo adaptó en una canción buenísima, Ready Or Not.

En fin, Boadicea, de Enya. Venga corriendo a Spotify.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Descorremos ahora la cortina de este confesionario digital, que ya sabéis que este programa, este podcast, también es tuyo. Tienes tu espacio como pecador o como pecadora digital invitado. Siempre que quieras puedes mandarme tus audios, puedes mandarme directamente tus recomendaciones a través de redes sociales, del hashtag #pecadoresdigitales, o mandarme un mensaje por Twitter @seomental, o entrar en mi blog seomental.com, y para dejar ahí tus mensajes y acceder a todos los podcasts, a los comentarios, a las transcripciones, o directamente. Y lo mejor de todo, para no perderte nada, es que estés suscrito. Te puedes suscribir a través de cualquiera de las plataformas de podcasting que hay (Spotify, Apple Podcast, Ivoox…). Donde quieras, estamos.

Bien, y el pecador digital invitado de hoy es mi gran amigo Vicente Pérez de JetLag Entertainment. Conectado desde de Los Ángeles, Vicente es un pecador recurrente, ya os comenté (en la primera vez que apareció en el podcast) la relación que nos ha unido desde la más tierna adolescencia, descubriendo juntos universos frikulturales y pillándole el gusto a los buenos directores.

Como ya os comenté, él trabaja en esta productora, en JetLag, entre otras cosas montando películas, tráileres, cortos y pasándoselo pipa. Tiene un conocimiento basto de mogollón de universos. En este caso, nos trae universo de ciencia ficción que a mí me ha llamado mucho la atención. No solo pienso zambullirme en él este verano, sino que creo que me apetece hacer algo más con este universo. Ya os contaré novedades con eso, más adelante.

Dentro, Vicente, y muchas gracias otra vez por estar con nosotros.

[Habla Vicente Pérez]

Hola, soy Vicente, desde los Ángeles. Llamo para confesar un pequeño digital, que es la serie de libros del Bobiverse, que en español sería algo así como el «bobiverso». Es una serie de tres libros de ciencia ficción escritos por Dennis E. Taylor, con un cuarto libro que está anunciado para septiembre. La razón por la cual se llama «El bobiverso» es por la premisa tan original que tiene.

Es que esta serie de libros cuentan la historia de un tipo normal y corriente llamado Bob que, tras un accidente, despierta en el futuro y descubre que murió, pero que su mente ha sido copiada y que ahora se ha convertido en el súper ordenador que controla una sonda de exploración espacial. Por si esto no fuera suficiente giro, el gran giro de la historia es que esta sonda está diseñada para poder realizar copias de sí misma, con lo cual Bob puede replicarse. Así que, poco a poco se van llenando de copias y más copias del Bob original, cada cual con historias divergentes y con personalidades cada vez más diferenciadas.

Es un libro de ciencia ficción dura, muy pegada a la realidad y con muchos detalles técnicos, pero con todo con un estilo tremendamente irónico y asequible. Así que, si te gustó «The Martian», por ejemplo, yo creo que te encantarán estos libros.

Lo que hace que califiquen como pecado digital, creo, es que el autor es uno de los primeros que escribe con el formato audiolibro como prioridad. Así que estos libros se publican primero para ser escuchados y luego más tarde se publican impresos, para leer. Se nota, la producción de los audiolibros es espectacular y se encuentran entre los más premiados de los últimos años.

Así que, ahí os dejo este pecado digital. Los libros editados hasta el momentos son: el primero, «We are Legion»; el segundo, «For We Are Many»; el tercero «All These Worlds»; y, como os comenté, hay un cuarto que se va a publicar a la vuelta del verano. Los encontrarás sin problema en Amazon.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

[Suena tráiler de videojuego]

– Buenos días. Bienvenidos al sistema de transporte de Black Mesa. Este tren automático se ofrece como servicio de cortesía y seguridad a los empleados de los laboratorios Black Mesa. Son las 8:47 de la mañana, la temperatura del exterior es de 34° con una máxima prevista de 40°. La temperatura de las instalaciones Black Mesa permanece estable en unos agradables 20°.

Recuerdos atmosféricos buenísimos con este «Half Life», uno de los íconos de los videojuegos de toda la historia, porque marcó un antes y un después, totalmente. Fue lanzado el 19 de noviembre de 1998. Madre mía, cuánto ha llovido desde entonces. Para mí es como si fuese ayer.

Este era uno de esos juegos que llevaban todos los que seguíamos las revistas de juegos de PC que había en la época, el Micromanía y todo esto. Pues, estábamos esperando este juego cono agua de mayo porque veníamos viendo sus videos, imágenes, entrevistas de lo que estaba por venir. Era, como os digo, un antes y un después. ¿Por qué? Porque supuso un cambio en la manera de hacer videojuegos para toda la industria.

O sea, el cambio de paradigma fue realmente poner en el centro del videojuego a la historia y al protagonista. Nada mejor para ello que un first person shooter (un FPS). Así que, Half Life es un FPS con una calidad gráfica apabullante, con una historia y con una banda sonora apabullante. Yo recuerdo perfectamente la primera vez que corrí el juego y se ponía en marcha esta escena que estáis escuchando de fondo. Esos son los primeros minutos del juego, los que simplemente de repente te lanzan.

Estás dentro de un vagón subterráneo, especie de metro muy moderno, en el cual tú eres un empleado, Gordon Freeman (nombre ya emblemático para la historia, Gordon Freeman), que va recorriendo esos túneles subterráneos, una especie de área científica y de seguridad militar que se llama Black Mesa (que tiene mucha reminiscencias al Área 51, para que os hagáis una idea). Entonces, es una jornada laboral tuya, un día normal que estás entrando a trabajar, y mientras vas desfilando con el tren por esos túneles subterráneos, abriendo compuertas (como estás escuchando, los mecanismos con esa música súper atmosférica que rodea todo y que te va metiendo en el juego). Desde el minuto uno estás dentro.

Vas viendo cotidianidad a tu alrededor, científicos tomándose un café, los de seguridad haciendo sus cosas, maquinaria robótica avanzada haciendo cosas. Vas viendo también algunas señales (lo que podríamos denominar «señales») de que algo malo se avecina, como un pequeño derrame de un componente tóxico, una pequeña alarma que se genera.

Vas viendo también, aparte, a los enemigos que vas a tener a lo largo del juego como los propios militares, que se volverán contra ti en un momento dado. A través de esa escena memorable cuando sales de los túneles y a tu lado aparece un valle desértico, como de Nevada, y un helicóptero del ejército que está despegando, con los marines entrando y saliendo. Todo brutal para aquella época.

No estamos acostumbrados a ver ese nivel de inmersión en un juego, y más con esos gráficos, con ese motor gráfico que usaron, bueno, aunque requería muchos ajustes en el ordenador (de los ordenadores de la época). Yo recuerdo estar probando ahí diferentes resoluciones, a ver cuál se adaptaba mejor, con cuál podía conseguir la mejor calidad gráfica sin que se viese ralentizada la marcha. Cuando por fin conseguías que corriera el juego bien, pues era la típica delicia que estabas deseando enseñarle a tus amigos cuando venían a casa «mira, mira, tengo el Half Life, mira cómo se ve, mira qué guapo«.

En fin, como te decía, Gordon Freeman, de camino a una jornada más de trabajo. Él es un científico teórico y trabaja en el laboratorio de materiales anómalos. ¿Qué puede salir mal, no? Sale mal todo, sale mal todo.

Conforme te vas adentrando en la base y llegas, te vas dando cuenta. La gente te va saludando y te van diciendo «bueno, venga, Gordon, te están esperando ahora para la prueba, hoy tenemos la prueba«. Hay una prueba muy importante que se va a realizar y, bueno, tú tienes un papel muy activo; más bien interactivo, digamos, porque eres tú, como usuario, el que tiene que dirigir a Gordon Freeman a introducir en el receptáculo para materiales anómalos al robot de turno, al drone. Y, bueno,  cuando eso pasa, pues lo que pasa es que se desata el infierno. En este caso, el infierno multidimensional.

Esto es lo que entronca con la novela de Stephen King, «La Niebla». Porque sí, los propios creadores reconocieron que una gran parte de inspiración de este juego viene del relato corto de Stephen King denominado «La Niebla», que también tiene una peli que es maravillosa (que yo creo que le dedicaremos su espacio en el momento apropiado). También tiene una serie, que no ha sido tan buena la serie como la peli. Por cierto, la peli fue también dirigida por Frank Darabont, el mismo director de «Cadena Perpetua», el mismo director de «La Milla Verde», el mismo director del primer episodio de «The Walking Dead». Bueno, es un director muy bueno.

¿Y este juego quién lo creó? Bueno, lo crearon los Gabe Newell y Valve, todo ese universo Vale que ahora ha creado el monstruazo de Steam, esa plataforma de videojuegos (ese market place de videojuegos por excelencia).

Aquí estamos escuchando los sonidos del panel de control. Son sonidos que se han quedado para siempre, los «bips» y los «chips» de cuando se abría una puerta, de cuando tecleabas algo, de cuando te recargabas la vida, de cuando se abrían compuertas de estas mecánicas. Brutal.

Bien, como os estaba diciendo, los creadores fueron Gabe Newell y Valve, y el estudio que lo desarrolló fue Sierra Studios (que estoy viendo el logo, ahora cuando cierro los ojos). Esta compañía, esta desarrolladora, estuvo también detrás del maravilloso Counter Strike (que seguro que muchos de vosotros recordáis, o seguramente aún sigáis jugando hoy en día).

Bien, ya os digo que tiene una clara influencia la novela de «La Niebla» de Stephen King, precisamente porque «La Niebla» de Stephen King es el ejército en una base secreta experimental científica. Haciendo un experimento, se abre una puerta a otra dimensión. En el caso de la novela, esa nueva dimensión viene representada por la niebla que se va desplazando y dentro alberga horrores; aquí, en este caso, es que directamente se rasga algo en el tejido espacio-tiempo y empiezan a colarse dentro criaturas de pesadilla, de una planeta alienígena en este caso, llamado Xen.

Nos trae momentazos. Momentazos gores, momentazos como los crapheads que se llaman en inglés, los monstruitos que parecían cangrejos asquerosos, un poco reminiscentes de Aliens, de lo que sería el facehuggerr de Aliens; pero aquí evolucionados. Lo que hacían era que te saltaban a la cabeza y realmente se convertían en tu cabeza, que era de una especie de género zombie-alienígena chulísimo y que daba bastante miedo con esas zarpas larguísimas. Y más cuando Gordon Freeman (el protagonista) su única defensa contra ellos en los primeros compases del juego era una palanca, la famosa crow barr. Una palanca de hierro con la que, además de abrir cajas de madera para encontrar recursos (munición, medicinas), pues tenías que cargarte efectivamente a estos zombies alienígenas y a multitud de más criaturas.

No simplemente estos escarabajos, teníamos vortigaunts, teníamos seres de pesadilla; pero también os he dicho que hay un momento en la trama que el propio ejército se revela contra ti porque sabes demasiado. Es uno de esos grandes avances que te dejaba con la boca abierta para la época, que era la inteligencia artificial.

O sea, yo venía de jugar juegos de toda la historia, un montón de FPS antes que Half Life. Pero llegar a Half Life y encontrarte de repente en una sala llena de marines que están hablando entre ellos diciendo «cuidado, está aquí«, es decir que detectaban tu presencia y, no solo eso, que te escondías detrás de una ventana y de repente había granadas. Te veías una granada  que saltaba por la ventana y entraba a donde tú estabas. Es decir, decías «ostras, es que saben dónde estoy y me acaban de lanzar una granada«. Daba miedo, eso sí que daba miedo. Experimentar con esos primeros compases de lo que era la inteligencia artificial en un juego que luego ha evolucionado tanto, o no tanto en otros casos.

Desde luego, aquí se veía y era un gustazo pelear contra esos marines, dándonos de las mejores escenas del mundo de los videojuegos que yo recuerdo.

Después de Half Life, vino su esperada secuela (que tardó muchísimo): Half Life 2. Todo un hito también por múltiples razones. Ya tendrá su espacio. Luego vino el episodio 1, después de Half Life 2, una especie de continuación con Alyx. Y ahora recientemente han lanzado un juego en realidad virtual (que todavía no he jugado, aunque tengo las gafas y espero sacar tiempo) que se llama «Alyx» y que va precisamente sobre esa prota tan carismática.

En fin, bueno, ya veis, estáis escuchando el doblaje de fondo. No tiene desperdicio. El doblaje de fondo que el mismo actor muchas veces hacía varios papeles al mismo tiempo, poniendo acentos. Es desternillante, pero al mismo tiempo es tierno ver cómo era la industria del videojuego en aquel entonces.

En fin, os dejo que lo valoréis. Echadle un vistazo. De hecho, ahora hay una remasterización de juego, con gráficos actualizados, que se llama directamente Black Mesa. Lo tenéis en Steam y, si no lo habéis jugado nunca el original, pues para que no veáis todo tan pixelado y tan raro, sería una buena manera de acercaros a él: jugando este Black Mesa, la versión re-imaginada con el nuevo motor gráfico. Bueno, una puesta al día que se merecía el juego, sin duda, para volverlo a disfrutar ahora en el 2020.

Half Life, Gordon Freeman os espera.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Bueno, en es este especial de verano no quiero dejar también de traeros una recomendación en cuanto a herramienta de marketing digital que yo use en mi día a día y que me sirva para mis temas, cuando trabajo en marketing digital. Hoy os traigo una herramienta que acabo de descubrir recientemente y que precisamente tiene que ver con el mundo del podcast, que es una de las mejores maneras que hay para hacer branding, branded content, que es un poco lo que estoy haciendo yo con este podcast.

Por tanto, las herramientas de podcasting son herramientas de marketing puro. Ya os digo, es uno de los vehículos de conseguir brand awareness, o sea, notoriedad de marca. Es una de las mejores formas que hay: el mundo de los podcasts.

Yo me encontraba esta semana con la diatriba de tener que grabar una entrevista para grabar esa sección de basado en hechos reales que habéis escuchado con Pedro. Claro, hay que grabar las dos voces y que suenen medianamente bien. Había estado viendo por ahí, por internet, que la gente lo suele hacer en Skype, graban en Skype o con Zoom, graban la videoconferencia. Pero, claro, todo eso presenta problemas a nivel de sonidos metálicos feos. No queda bien, no es una oscilación pulcra, limpia.

Es ahí, donde buscando en san Google, me he encontrado con Squadcast. Pues, dos chavales americanos que se han currado una herramienta específicamente para esto, para conectar hasta cuatro personas al mismo tiempo y grabar sus voces en una conversación con calidad. Con la máxima calidad que ven ellos (con sus nickdos, obviamente; pero sin que es el streaming o la transmisión de datos a través del navegador merme esa calidad).

Entonces, ¿cuál es su diferencia, la diferencia de Squadcast? Que lo que hace es grabarte archivos independientes de audios, además en WAV sin comprimir, de cada uno de los participantes. Luego eres tú el que los limpia y los mezcla por separado (o si quieres lo hacen ellos por ti, pero si realmente quieres control y editar todo de manera independiente, esa es la manera deseable).

No solo eso. Además, te quitan una de las grandes inquietudes de que si el entrevistado se dejó de algo a mitad y si el streaming se fastidia, o si la conexión a internet falla. No pasa nada porque ellos, al mismo tiempo que te están grabando de manera local esos archivos WAV con tu audio, te están haciendo una copia en la nube, un respaldo de seguridad. De manera que, aunque se fuese la luz, hasta ese momento tendrías todo grabado para que no se hubiese perdido el trabajo.

En fin, una herramienta que me ha dejado flipado, Squadcast. Sin duda, si te dedicas o te vas a dedicar a esto del podcasting y vas a necesitar entrevistar a gente, es para ti: Squadcast.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Bien, pues llega el momento del profesional digital invitado. Ya sabes que me gusta traeros gente con la que trabajo, he trabajado y que me hayan influenciado o me sigan influenciando en mi manera de trabajar, de los que haya aprendido algo. Gente que de verdad te recomiendo para que sigas, si es que alguna vez quieres profundizar en esto del marketing digital o ya estás dentro y quieres mejorar tus skills.

Pues, bien, hoy este profesional digital invitado es mi compañera en la agencia Webpositer, Elisa Torregrosa. Elisa es también toda una institución en la empresa, porque está allí desde antes de que yo llegase. Yo llegué hace dos años y ya estaba Elisa allí, trabajando en el departamento de contenidos. Al día de hoy dirige este departamento de contenidos, y es nuestra piedra angular sobre la que basamos toda la estrategia de comunicación de la empresa, cómo nos perciben los demás, todos esos pequeños detalles en la comunicación institucional.

Elisa tiene una visión crítica y una erudición maravillosa que tenemos ese privilegio de compartir los que trabajamos con ella.

De verdad que a mí me encanta siempre aprender de Elisa, compartir también, por qué no decirlo, las pasiones. Si ella está hoy aquí con nosotros también es porque tiene ese pequeño corazoncillo frikultural en su interior. Lo va a demostrar con sus pecados.

Yo quiero darte las gracias, Elisa, por sacar un rato para confesarte en este espacio. Espero que todos la disfrutéis. Dentro, Elisa.

[Habla Elisa Torregrosa]

Hola, pecadores digitales. Soy Elisa Torregrosa, dirijo el departamento de contenido en Webpositer y desde hace ya unos 10 años tengo la suerte de trabajar codo con codo con Iñaki. Así que, nada, compañero, muchas gracias por invitarme a este espacio que sé que preparas cada semana con tanto mimo.

Él me preguntaba y me pedía que explicara un poquito quién era. Pues bien, yo soy redactora publicitaria, o lo que ahora se dice mucho «copywriter», aunque esto de novedoso no tiene nada, porque esto tiene muchos años ya en el mundo de la publicidad. Lo que pasa es que con el tiempo y con la experiencia en Webpositer pues al final me he ido especializando en marketing de contenidos digitales. Por lo que en el día a día me ocupo de crear, gestionar y asesorar sobre contenidos. Sobre todo sobre la importancia que tienen esos contenidos para que una marca atraiga a más clientes, especialmente por su principal valor, que es su conocimiento.

Por eso, en cada llamada y cuando hablo con los clientes, me gusta mucho hacerles ver que los textos de su web no son meras palabras que ellos creen que nadie va a leer; sino todo lo contrario. Es decir, son argumentos que dan personalidad a su marca, que la diferencia y que tienen el poder de conectar con las emociones de sus emociones clientes.

Al final, digamos que la web para mí es un poco como la vida. Es decir, una persona nos llega de verdad cuando su personalidad nos atrapa. Pues bien, el contenido tiene ese papel. Por eso son importantes los contenidos y los textos, no solamente por lo que dicen, sino por cómo lo dicen.

Más allá de pasiones profesionales (que ya os he hablado un poquito de mí, como profesional), mi gran pasión personal realmente son las grandes historias. Por eso, desde siempre, desde cría, siempre he admirado a quienes han tenido talento para contar historias. Por eso, la lectura y la escritura están dentro de mi top de aficiones.

Me encanta leer. Soy una lectora compulsiva y bastante ecléctica en cuanto a gustos. Es decir, puedo pasar de Stephen King (del que me encantó «Mientras escribo»), a  leerme «La sonrisa etrusca » de José Luis Sampedro, o frikilibros de estos que mezclan la pseudo historia con lo paranormal (que es un mundo que me encanta), como por ejemplo la trilogía de «La biblioteca de los muertos» de Glenn Cooper. Un poco tutifruti.

Pero, sin duda, una de las cosas con las que más disfruto (porque me permite conocer a creadores de historias que desconozco) es el periodismo cultural. Sobre todo aquel que habla de tres artes que para mí son muy importantes: la música, el cine y la fotografía.

A partir de esos artículos, pues los leo y empiezo a abrir líneas de investigación en plan CSI para conocer más sobre esas personas que me han impactado dentro del artículo. A partir de ahí, me encanta este ejercicio porque descubres a gente increíble. Como me pasó a mí hace años, que descubrí a una de las voces que más me sigue emocionando, que es Jeff Buckley. Si no lo conocéis, os recomiendo que reviséis su álbum «Grace», que es una auténtica joya.

O, por ejemplo, conocer la historia de Vivian Maier, que era una niñera aficionada a la fotografía, que después de su muerte se descubrieron sus fotografías y hoy día es considerada una de las grandes fotógrafas del siglo XX.

Si hablamos del mundo del cine, me encantan las historias reales, sobre todo que se cuentan en documentales. Por eso, os recomiendo (si no la habéis visto) el documental «Capturing the Fiedmans», que tiene una historia tremenda detrás, pero que sobre todo nos hace reflexionar sobre la verdad de una historia, que muchas veces depende no solamente de quién y de cómo la cuente, sino de las preguntas que se hagan.

Pues bien, estas son mis confesiones. Pues, nada, espero que os hayan gustado y, sobre todo, que os cuidéis mucho.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Llega el momento de la dulce despedida. Hoy más dulce, si cabe, porque he cogido con muchas ganas el preparar este primer especial de verano que te prometí. Después del final de la temporada, quedamos en hacer un especial en julio. Prueba superada. Espero haber cumplido tus expectativas, pecador y pecadora digital. Ahora solo nos queda en el horizonte un especial para agosto, que también va a ser muy especial (que de eso se trata).

Espero que de hoy, con todas las voces que nos han acompañado hoy (Pedro Aniorte, Vicente Pérez, Elisa Torregrosa), hayas sacado alguna recomendación frikultural realmente chula, porque el verano es de las mejores épocas del año para disfrutar de este tipo de consejos y de recomendaciones. Sabes que esa es siempre la mayor satisfacción para mí en este programa: darte alguna idea para, o bien ver de nuevo (revisitar algo que ya conocías), o descubrir. Descubrir, que siempre es apasionante descubrir una nueva peli, una nueva serie, una nueva novela, un libro, un tema musical o, por qué no, un videojuego.

Solo recordarte que, por favor, suscríbete. Suscríbete en Ivoox, en Spotify, en Google Podcast, en Apple Podcast o en donde nos sigas para no perderte el siguiente especial. Estate muy atento, también, porque la semana que viene se van a anunciar los premios Ivoox de la audiencia, y me encantaría poder contar con tu voto. Permanece atento a la comunidad dentro de Ivoox y a las redes sociales con el hashtag #pecadoresdigitales, mi Twitter @seomental, mi blog seomental.com. Estate atento, porque necesitaré tu ayuda para que nos den a Los 7 Pecados Digitales ese reconocimiento, que yo sé que vosotros como audiencia estáis allí, semana tras semana, y me mostráis vuestro apoyo.

Por cierto, quiero que me cuentes qué te ha parecido la nueva sección de Pecados Digitales Basados En Hechos Reales, con Pedro. ¿Te ha gustado?, ¿te gusta este formato?, ¿qué te gustaría ver en el siguiente episodio? Se aceptan ideas y sugerencias para el especial de agosto. Así que, no te las calles y ven aquí a confesarte con nosotros.

Nos vemos en el siguiente. Adiós.

[Voz de mujer] Los 7 Pecados Digitales by SEOmental.

Presentado por
Iñaki Tovar

Creativo y Estratega Digital con ganas de darle un buen bocado al mundo. Emprendo en serie y en serio y estoy deseando escuchar tus ideas.

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